Casa de Nariño citó a las altas cortes a una reunión en la que, dicen, el presidente Petro va a reafirmar su compromiso de respetar la autonomía de la Rama Judicial. El mandatario está dispuesto a encontrarse con fiscal Barbosa.
Todos nos preguntamos cuando se llamara a citación al presidente para que entregue las pruebas de ese supuesto listado de 200 asesinatos.
Esperamos que la lista incluya los nombres, que se entreguen las evidencias de sus homicidios y que no sea una lista de 200 ratónes Pérez y ninguna prueba real de su existencia.
Dia 2 Petro no ha presentado las pruebas, ni los testimonios, pero sigue exigiéndole a la fiscalía que presente las pruebas cuando fue Petro quien hizo la denuncia con uno de los periodistas más falsos que tiene el país.
A todas estas , hablando con familiar del oso de la primera dama y la Irene. He caído en cuenta en. No se debería abrir investigación a petro o al encargado de la comitiva por la presencia de la exministra en un acto protocolario?? Al no ser ella un funcionario ya , por qué estaba ella ahí ?? Acaso es un claro ejemplo de turismo amiguete ?? Por qué al no pertenecer al gobierno no debería haber asistido a ese evento.
Solo espero que la corte recuerde esto al elegir fiscal y no le aprueben un lacayo de petro Que elijan a una persona imparcial o mejor todavía a un opositor.
Así como petro pide respuestas de sus señalamientos, también tenga la suficiente imparcialidad para que pida inmediatez y respeto por funcionarios que investigan las graves acusaciones en el caso de Nicky ventura.
Hay un dicho muy popular y diciente: "el pez muere por la boca". Este pseudopresidente sabe de la separación de poderes, no fue un error ni salida en falso, su inconsciente lo desnudó en público y develó lo que siempre hemos sabido: el sueña y quiere ser un dictador. Macabro problema en el que nos metieron 11 millones de ingenuos.
José Figaredo, secretario general del grupo parlamentario de VOX cataloga al presidente comoun auténtico indeseable!, bueno ya saben cual es el otro apellido del mandatario, jejejejeje
Hay un dicho muy popular y diciente: "el pez muere por la boca". Este pseudopresidente sabe de la separación de poderes, no fue un error ni salida en falso, su inconsciente lo desnudó en público y develó lo que siempre hemos sabido: el sueña y quiere ser un dictador. Macabro problema en el que nos metieron 11 millones de ingenuos.
Parece que fueron como 9 1/2 y los demás embuchados, igual en el parlamento.
LECCIONES DE DERECHO CONSTITUCIONAL Y DE DIGNIDAD PARA PRINCIPIANTES
El absurdo silogismo usado por el Presidente Gustavo Petro, que lo llevó a concluir que era el jefe del Fiscal General de la Nación y la desmesurada reacción de éste refuerzan la importancia de profundizar el estudio de derecho constitucional entre los economistas, más entre los que quieran ser Presidentes y de hacer examen sobre la dignidad de los aspirantes a altos cargos en el Estado.
Lo de Petro, corregido y matizado afortunadamente, aunque no rectificado del todo, devela un desconocimiento básico de los valores del sistema democrático, especialmente grave por la dignidad que ostenta, que es precisamente la que invoca. La manera como lo dijo parecía la respuesta de un joven que no hubiese recibido una sola lección de organización del estado: “si soy jefe de estado, el fiscal es un funcionario del estado, yo soy su jefe”. ¡Plop!
Después trató de improvisar una explicación y fue peor, dijo que el Fiscal era independiente, pero que como él era suprema autoridad administrativa era su jefe administrativo y últimamente, en el comunicado recientemente publicado, finalmente abandona la pretensión de jefatura y ahora, sin decirlo, quizás sin saberlo, invoca funciones, que son propias de jefe del gobierno y no de jefe de estado, para invocar, ahora sí, el derecho que tiene de pedir y la consecuente obligación del fiscal de proveer información sobre las investigaciones que se estén adelantando, cuando sea necesario para la preservación del orden público.
La Corte Suprema de Justicia publicó un comunicado impecable reclamando al Presidente no incurrir en afirmaciones o pretensiones semejantes como la de asumir que es jefe del Fiscal, llamado que por fortuna Petro aceptó respetuosamente.
La declaración del Presidente desató una reacción del Fiscal que demuestra, una vez más, que no era digno, en una cualquiera de las seis acepciones de la RAE, para tener ese cargo. La segunda acepción la define como “correspondiente, proporcionado al mérito y condición de alguien o algo”. El uso, casi interminable, de adjetivos descalificativos en contra -ahora sí- del Jefe de Estado, que “simboliza la unidad nacional” (art. 188 CP) y las casi caricaturescas consecuencias que le atribuía a la declaración, no corresponden a la condición que, sin mérito, ostenta.
Usar a la familia, como lo ha hecho recurrentemente, para evadir respuestas o intentar acallar críticas de su gestión y declarar que tendrá que “sacarla del país” porque está en riesgo su seguridad es una afirmación, que -esa sí- produce un daño real en la legitimidad de las instituciones, respecto de las cuales será imposible reclamar a la ciudadanía algo de confianza, si el propio Fiscal General de la Nación siente que sobre él y su familia existen amenazas imposibles de resistir.
Ha insistido en que él y una delegación de funcionarios de la Fiscalía viajarán a Washington a solicitar medidas cautelares al Sistema interamericano de derechos humanos y ha proclamado a los cuatro vientos que en Colombia hay una dictadura, todo lo cual es de una desmesura que solo se explica por problemas graves de personalidad o por ambiciones políticas absolutamente desproporcionadas.
El Fiscal, como lo han hecho otros fiscales, durante el ejercicio de su cargo ha abusado de su poder, ha invadido la órbita de los otros poderes públicos, que ahora reclama a gritos que se respete, a todo lo cual parece que nos hemos acostumbrado e incluso resignado por un diseño institucional peligroso que concentra en una persona muchos poderes con casi nulos controles.
En las últimas horas, la Fiscalía, finalmente, ha expedido un comunicado en el que se refiere a la información que ha reclamado el Presidente Petro y lo que dice es que no hay información, que los avances en la investigación son nulos y que el caso es viejo.
El Presidente debe solicitar formalmente la información, no hacerlo por twitter, ni sindicando a funcionarios de haber incurrido en omisiones sin tener el soporte para decirlo. Debe convocar un consejo de seguridad o cualquier otra instancia institucional, de las varias existentes, para evaluar la información que provea la Fiscalía, ofrecer el apoyo institucional que se requiera para que el caso se resuelva pronto y sobre todo para que haya respuestas sobre la vida y la integridad de las personas que podrían estar amenazadas o haber sido objeto de ataques por parte de organizaciones criminales y, claro, que se sepa si había funcionarios públicos eventualmente involucrados en esos delitos. Mientras tanto quizás la prensa pueda investigar si en realidad había o no una lista de 200 personas que habrían sido asesinadas y que las autoridades hubiesen sido coparticipes de esos crímenes.
Eso sí, habrá que tener en cuenta que el recurso del Presidente de pedir información es un recurso excepcional, tanto que tiene expresa autorización constitucional, está pensado para casos graves y no para abrir una puerta de intromisión del ejecutivo en las investigaciones judiciales.
En el entre tanto, el Fiscal Barbosa podría, como lo recomienda insistentemente, por lo que uno asume que sabe que quiere decir el significado de esas palabras, serenarse y usar la cordura, lo de la dignidad y el mérito para ocupar semejante cargo sí ya parece ser una asignatura perdida, en realidad debería haber estado aprobada al momento de elegirlo.
José Figaredo, secretario general del grupo parlamentario de VOX cataloga al presidente comoun auténtico indeseable!, bueno ya saben cual es el otro apellido del mandatario, jejejejeje
Según algunos petristas petro echo del senado a los seguidores de vox , ellos no se fueron por qué quisieran .
LECCIONES DE DERECHO CONSTITUCIONAL Y DE DIGNIDAD PARA PRINCIPIANTES
El absurdo silogismo usado por el Presidente Gustavo Petro, que lo llevó a concluir que era el jefe del Fiscal General de la Nación y la desmesurada reacción de éste refuerzan la importancia de profundizar el estudio de derecho constitucional entre los economistas, más entre los que quieran ser Presidentes y de hacer examen sobre la dignidad de los aspirantes a altos cargos en el Estado.
Lo de Petro, corregido y matizado afortunadamente, aunque no rectificado del todo, devela un desconocimiento básico de los valores del sistema democrático, especialmente grave por la dignidad que ostenta, que es precisamente la que invoca. La manera como lo dijo parecía la respuesta de un joven que no hubiese recibido una sola lección de organización del estado: “si soy jefe de estado, el fiscal es un funcionario del estado, yo soy su jefe”. ¡Plop!
Después trató de improvisar una explicación y fue peor, dijo que el Fiscal era independiente, pero que como él era suprema autoridad administrativa era su jefe administrativo y últimamente, en el comunicado recientemente publicado, finalmente abandona la pretensión de jefatura y ahora, sin decirlo, quizás sin saberlo, invoca funciones, que son propias de jefe del gobierno y no de jefe de estado, para invocar, ahora sí, el derecho que tiene de pedir y la consecuente obligación del fiscal de proveer información sobre las investigaciones que se estén adelantando, cuando sea necesario para la preservación del orden público.
La Corte Suprema de Justicia publicó un comunicado impecable reclamando al Presidente no incurrir en afirmaciones o pretensiones semejantes como la de asumir que es jefe del Fiscal, llamado que por fortuna Petro aceptó respetuosamente.
La declaración del Presidente desató una reacción del Fiscal que demuestra, una vez más, que no era digno, en una cualquiera de las seis acepciones de la RAE, para tener ese cargo. La segunda acepción la define como “correspondiente, proporcionado al mérito y condición de alguien o algo”. El uso, casi interminable, de adjetivos descalificativos en contra -ahora sí- del Jefe de Estado, que “simboliza la unidad nacional” (art. 188 CP) y las casi caricaturescas consecuencias que le atribuía a la declaración, no corresponden a la condición que, sin mérito, ostenta.
Usar a la familia, como lo ha hecho recurrentemente, para evadir respuestas o intentar acallar críticas de su gestión y declarar que tendrá que “sacarla del país” porque está en riesgo su seguridad es una afirmación, que -esa sí- produce un daño real en la legitimidad de las instituciones, respecto de las cuales será imposible reclamar a la ciudadanía algo de confianza, si el propio Fiscal General de la Nación siente que sobre él y su familia existen amenazas imposibles de resistir.
Ha insistido en que él y una delegación de funcionarios de la Fiscalía viajarán a Washington a solicitar medidas cautelares al Sistema interamericano de derechos humanos y ha proclamado a los cuatro vientos que en Colombia hay una dictadura, todo lo cual es de una desmesura que solo se explica por problemas graves de personalidad o por ambiciones políticas absolutamente desproporcionadas.
El Fiscal, como lo han hecho otros fiscales, durante el ejercicio de su cargo ha abusado de su poder, ha invadido la órbita de los otros poderes públicos, que ahora reclama a gritos que se respete, a todo lo cual parece que nos hemos acostumbrado e incluso resignado por un diseño institucional peligroso que concentra en una persona muchos poderes con casi nulos controles.
En las últimas horas, la Fiscalía, finalmente, ha expedido un comunicado en el que se refiere a la información que ha reclamado el Presidente Petro y lo que dice es que no hay información, que los avances en la investigación son nulos y que el caso es viejo.
El Presidente debe solicitar formalmente la información, no hacerlo por twitter, ni sindicando a funcionarios de haber incurrido en omisiones sin tener el soporte para decirlo. Debe convocar un consejo de seguridad o cualquier otra instancia institucional, de las varias existentes, para evaluar la información que provea la Fiscalía, ofrecer el apoyo institucional que se requiera para que el caso se resuelva pronto y sobre todo para que haya respuestas sobre la vida y la integridad de las personas que podrían estar amenazadas o haber sido objeto de ataques por parte de organizaciones criminales y, claro, que se sepa si había funcionarios públicos eventualmente involucrados en esos delitos. Mientras tanto quizás la prensa pueda investigar si en realidad había o no una lista de 200 personas que habrían sido asesinadas y que las autoridades hubiesen sido coparticipes de esos crímenes.
Eso sí, habrá que tener en cuenta que el recurso del Presidente de pedir información es un recurso excepcional, tanto que tiene expresa autorización constitucional, está pensado para casos graves y no para abrir una puerta de intromisión del ejecutivo en las investigaciones judiciales.
En el entre tanto, el Fiscal Barbosa podría, como lo recomienda insistentemente, por lo que uno asume que sabe que quiere decir el significado de esas palabras, serenarse y usar la cordura, lo de la dignidad y el mérito para ocupar semejante cargo sí ya parece ser una asignatura perdida, en realidad debería haber estado aprobada al momento de elegirlo.
Ajá. Plan para engañar a la gente y poner a Petro como el decente y a Barbosa como el "desmesurado". Claro, cómo no...
A la gente hay que decirle que lo que intentó Petro es lo mismo que intentó Castillo en Perú y por algo está preso: violar la Constitución Nacional y desaparecer los demás poderes, o intentarlo... En este caso descalificándolos y pretendiendo mostrarse como el jefe de lo que no es jefe e influenciar allí indebidamente. ¿Y eso qué es o cómo se llama? El Fiscal lo dejó clarito, así no le guste a los seguidores de Gustavo Luis XIV...
Petro no puede escudarse en que lo malinterpretaron o que no sabía. Él fue por años Senador de la República, Alcalde de Bogotá, Concejal, etc, etc, además que se jacta de haber ayudado a redactar la Constitución de 1991 - lo cual está demostrado que es falso - y ahora es Presidente y está rodeado de asesores. Su torpeza fue impresionante e incluso rayando en la vileza.
Lo de Petro no es justificable o defendible, él sabía perfectamente lo que estaba diciendo, está convencido de una idea errónea, pero él la cree a rajatabla.
Para mí, lo que el Fiscal le respondió fue poquito a lo que le debió haber dicho en verdad, para que no sea [[Editado por el sistema]]...
Esas salidas de Petro son para probar las defensas , medir el aceite y analizar la reacción de quienes tienes la vos de hacer oposición a sus intenciones , ese man es calculador , sinico y agazapado , ese cuentico que se me chispoteo o que no he leído la constitución o la malinterpreto se debe ver con cautela , Gracias a Dios Barbosa se le paró firme y no se fue de sumiso , de no haberlo hecho ya estaría la joya está hablando de nombrar fiscal propio
LECCIONES DE DERECHO CONSTITUCIONAL Y DE DIGNIDAD PARA PRINCIPIANTES
El absurdo silogismo usado por el Presidente Gustavo Petro, que lo llevó a concluir que era el jefe del Fiscal General de la Nación y la desmesurada reacción de éste refuerzan la importancia de profundizar el estudio de derecho constitucional entre los economistas, más entre los que quieran ser Presidentes y de hacer examen sobre la dignidad de los aspirantes a altos cargos en el Estado.
Lo de Petro, corregido y matizado afortunadamente, aunque no rectificado del todo, devela un desconocimiento básico de los valores del sistema democrático, especialmente grave por la dignidad que ostenta, que es precisamente la que invoca. La manera como lo dijo parecía la respuesta de un joven que no hubiese recibido una sola lección de organización del estado: “si soy jefe de estado, el fiscal es un funcionario del estado, yo soy su jefe”. ¡Plop!
Después trató de improvisar una explicación y fue peor, dijo que el Fiscal era independiente, pero que como él era suprema autoridad administrativa era su jefe administrativo y últimamente, en el comunicado recientemente publicado, finalmente abandona la pretensión de jefatura y ahora, sin decirlo, quizás sin saberlo, invoca funciones, que son propias de jefe del gobierno y no de jefe de estado, para invocar, ahora sí, el derecho que tiene de pedir y la consecuente obligación del fiscal de proveer información sobre las investigaciones que se estén adelantando, cuando sea necesario para la preservación del orden público.
La Corte Suprema de Justicia publicó un comunicado impecable reclamando al Presidente no incurrir en afirmaciones o pretensiones semejantes como la de asumir que es jefe del Fiscal, llamado que por fortuna Petro aceptó respetuosamente.
La declaración del Presidente desató una reacción del Fiscal que demuestra, una vez más, que no era digno, en una cualquiera de las seis acepciones de la RAE, para tener ese cargo. La segunda acepción la define como “correspondiente, proporcionado al mérito y condición de alguien o algo”. El uso, casi interminable, de adjetivos descalificativos en contra -ahora sí- del Jefe de Estado, que “simboliza la unidad nacional” (art. 188 CP) y las casi caricaturescas consecuencias que le atribuía a la declaración, no corresponden a la condición que, sin mérito, ostenta.
Usar a la familia, como lo ha hecho recurrentemente, para evadir respuestas o intentar acallar críticas de su gestión y declarar que tendrá que “sacarla del país” porque está en riesgo su seguridad es una afirmación, que -esa sí- produce un daño real en la legitimidad de las instituciones, respecto de las cuales será imposible reclamar a la ciudadanía algo de confianza, si el propio Fiscal General de la Nación siente que sobre él y su familia existen amenazas imposibles de resistir.
Ha insistido en que él y una delegación de funcionarios de la Fiscalía viajarán a Washington a solicitar medidas cautelares al Sistema interamericano de derechos humanos y ha proclamado a los cuatro vientos que en Colombia hay una dictadura, todo lo cual es de una desmesura que solo se explica por problemas graves de personalidad o por ambiciones políticas absolutamente desproporcionadas.
El Fiscal, como lo han hecho otros fiscales, durante el ejercicio de su cargo ha abusado de su poder, ha invadido la órbita de los otros poderes públicos, que ahora reclama a gritos que se respete, a todo lo cual parece que nos hemos acostumbrado e incluso resignado por un diseño institucional peligroso que concentra en una persona muchos poderes con casi nulos controles.
En las últimas horas, la Fiscalía, finalmente, ha expedido un comunicado en el que se refiere a la información que ha reclamado el Presidente Petro y lo que dice es que no hay información, que los avances en la investigación son nulos y que el caso es viejo.
El Presidente debe solicitar formalmente la información, no hacerlo por twitter, ni sindicando a funcionarios de haber incurrido en omisiones sin tener el soporte para decirlo. Debe convocar un consejo de seguridad o cualquier otra instancia institucional, de las varias existentes, para evaluar la información que provea la Fiscalía, ofrecer el apoyo institucional que se requiera para que el caso se resuelva pronto y sobre todo para que haya respuestas sobre la vida y la integridad de las personas que podrían estar amenazadas o haber sido objeto de ataques por parte de organizaciones criminales y, claro, que se sepa si había funcionarios públicos eventualmente involucrados en esos delitos. Mientras tanto quizás la prensa pueda investigar si en realidad había o no una lista de 200 personas que habrían sido asesinadas y que las autoridades hubiesen sido coparticipes de esos crímenes.
Eso sí, habrá que tener en cuenta que el recurso del Presidente de pedir información es un recurso excepcional, tanto que tiene expresa autorización constitucional, está pensado para casos graves y no para abrir una puerta de intromisión del ejecutivo en las investigaciones judiciales.
En el entre tanto, el Fiscal Barbosa podría, como lo recomienda insistentemente, por lo que uno asume que sabe que quiere decir el significado de esas palabras, serenarse y usar la cordura, lo de la dignidad y el mérito para ocupar semejante cargo sí ya parece ser una asignatura perdida, en realidad debería haber estado aprobada al momento de elegirlo.
Ajá. Plan para engañar a la gente y poner a Petro como el decente y a Barbosa como el "desmesurado". Claro, cómo no...
A la gente hay que decirle que lo que intentó Petro es lo mismo que intentó Castillo en Perú y por algo está preso: violar la Constitución Nacional y desaparecer los demás poderes, o intentarlo... En este caso descalificándolos y pretendiendo mostrarse como el jefe de lo que no es jefe e influenciar allí indebidamente. ¿Y eso qué es o cómo se llama? El Fiscal lo dejó clarito, así no le guste a los seguidores de Gustavo Luis XIV...
Petro no puede escudarse en que lo malinterpretaron o que no sabía. Él fue por años Senador de la República, Alcalde de Bogotá, Concejal, etc, etc, además que se jacta de haber ayudado a redactar la Constitución de 1991 - lo cual está demostrado que es falso - y ahora es Presidente y está rodeado de asesores. Su torpeza fue impresionante e incluso rayando en la vileza.
Lo de Petro no es justificable o defendible, él sabía perfectamente lo que estaba diciendo, está convencido de una idea errónea, pero él la cree a rajatabla.
Para mí, lo que el Fiscal le respondió fue poquito a lo que le debió haber dicho en verdad, para que no sea [[Editado por el sistema]]...
Nosotros no vamos a desgastarnos buscando la aprobación de esos tercos , eso es gente con venda en los ojos , como dice mi papá lo tienen adentro y todavía dicen que es mentira , ese Petro es un sinico agazapado , se mete bajito y así llego a presidente , el fiscal no tiene que demostrarle nada a nadie el fiscal está haciendo su trabajo como lo demanda la constitución, tener contento una cuerda de ciegos es desgastarnos
El rey Luis XIV de Francia dijo que él era el estado y perdió la cabeza (fue decapitado), a petro le pasó a la inversa, primero perdió la cabeza y luego dijo que él es el estado!
Comentarios
Que señor tan testarudo, egocéntrico y megalomano.
He caído en cuenta en.
No se debería abrir investigación a petro o al encargado de la comitiva por la presencia de la exministra en un acto protocolario??
Al no ser ella un funcionario ya , por qué estaba ella ahí ??
Acaso es un claro ejemplo de turismo amiguete ??
Por qué al no pertenecer al gobierno no debería haber asistido a ese evento.
Que elijan a una persona imparcial o mejor todavía a un opositor.
Macabro problema en el que nos metieron 11 millones de ingenuos.
El absurdo silogismo usado por el Presidente Gustavo Petro, que lo llevó a concluir que era el jefe del Fiscal General de la Nación y la desmesurada reacción de éste refuerzan la importancia de profundizar el estudio de derecho constitucional entre los economistas, más entre los que quieran ser Presidentes y de hacer examen sobre la dignidad de los aspirantes a altos cargos en el Estado.
Lo de Petro, corregido y matizado afortunadamente, aunque no rectificado del todo, devela un desconocimiento básico de los valores del sistema democrático, especialmente grave por la dignidad que ostenta, que es precisamente la que invoca. La manera como lo dijo parecía la respuesta de un joven que no hubiese recibido una sola lección de organización del estado: “si soy jefe de estado, el fiscal es un funcionario del estado, yo soy su jefe”. ¡Plop!
Después trató de improvisar una explicación y fue peor, dijo que el Fiscal era independiente, pero que como él era suprema autoridad administrativa era su jefe administrativo y últimamente, en el comunicado recientemente publicado, finalmente abandona la pretensión de jefatura y ahora, sin decirlo, quizás sin saberlo, invoca funciones, que son propias de jefe del gobierno y no de jefe de estado, para invocar, ahora sí, el derecho que tiene de pedir y la consecuente obligación del fiscal de proveer información sobre las investigaciones que se estén adelantando, cuando sea necesario para la preservación del orden público.
La Corte Suprema de Justicia publicó un comunicado impecable reclamando al Presidente no incurrir en afirmaciones o pretensiones semejantes como la de asumir que es jefe del Fiscal, llamado que por fortuna Petro aceptó respetuosamente.
La declaración del Presidente desató una reacción del Fiscal que demuestra, una vez más, que no era digno, en una cualquiera de las seis acepciones de la RAE, para tener ese cargo. La segunda acepción la define como “correspondiente, proporcionado al mérito y condición de alguien o algo”. El uso, casi interminable, de adjetivos descalificativos en contra -ahora sí- del Jefe de Estado, que “simboliza la unidad nacional” (art. 188 CP) y las casi caricaturescas consecuencias que le atribuía a la declaración, no corresponden a la condición que, sin mérito, ostenta.
Usar a la familia, como lo ha hecho recurrentemente, para evadir respuestas o intentar acallar críticas de su gestión y declarar que tendrá que “sacarla del país” porque está en riesgo su seguridad es una afirmación, que -esa sí- produce un daño real en la legitimidad de las instituciones, respecto de las cuales será imposible reclamar a la ciudadanía algo de confianza, si el propio Fiscal General de la Nación siente que sobre él y su familia existen amenazas imposibles de resistir.
Ha insistido en que él y una delegación de funcionarios de la Fiscalía viajarán a Washington a solicitar medidas cautelares al Sistema interamericano de derechos humanos y ha proclamado a los cuatro vientos que en Colombia hay una dictadura, todo lo cual es de una desmesura que solo se explica por problemas graves de personalidad o por ambiciones políticas absolutamente desproporcionadas.
El Fiscal, como lo han hecho otros fiscales, durante el ejercicio de su cargo ha abusado de su poder, ha invadido la órbita de los otros poderes públicos, que ahora reclama a gritos que se respete, a todo lo cual parece que nos hemos acostumbrado e incluso resignado por un diseño institucional peligroso que concentra en una persona muchos poderes con casi nulos controles.
En las últimas horas, la Fiscalía, finalmente, ha expedido un comunicado en el que se refiere a la información que ha reclamado el Presidente Petro y lo que dice es que no hay información, que los avances en la investigación son nulos y que el caso es viejo.
El Presidente debe solicitar formalmente la información, no hacerlo por twitter, ni sindicando a funcionarios de haber incurrido en omisiones sin tener el soporte para decirlo. Debe convocar un consejo de seguridad o cualquier otra instancia institucional, de las varias existentes, para evaluar la información que provea la Fiscalía, ofrecer el apoyo institucional que se requiera para que el caso se resuelva pronto y sobre todo para que haya respuestas sobre la vida y la integridad de las personas que podrían estar amenazadas o haber sido objeto de ataques por parte de organizaciones criminales y, claro, que se sepa si había funcionarios públicos eventualmente involucrados en esos delitos. Mientras tanto quizás la prensa pueda investigar si en realidad había o no una lista de 200 personas que habrían sido asesinadas y que las autoridades hubiesen sido coparticipes de esos crímenes.
Eso sí, habrá que tener en cuenta que el recurso del Presidente de pedir información es un recurso excepcional, tanto que tiene expresa autorización constitucional, está pensado para casos graves y no para abrir una puerta de intromisión del ejecutivo en las investigaciones judiciales.
En el entre tanto, el Fiscal Barbosa podría, como lo recomienda insistentemente, por lo que uno asume que sabe que quiere decir el significado de esas palabras, serenarse y usar la cordura, lo de la dignidad y el mérito para ocupar semejante cargo sí ya parece ser una asignatura perdida, en realidad debería haber estado aprobada al momento de elegirlo.
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