Es que en verdad, la cifra sí está muy sospechosa...
Y es que ahí hay más de una ONG para dudar de sus cifras o intenciones. Por ejemplo, si no estoy mal, por ahí está la Alvear, que acusó al General Uscátegui de la masacre de Mapiripán por años y años, lo hizo meter preso, lo denigró y todo para que el año pasado saliera las mismísimas Farc a confesar que ellos cometieron la masacre y que el General nada que ver. Y ahí se da cuenta que lo de los paracos que volaron desde Urabá, que el EJC les facilitó todo y no sé qué más resultó siendo tremendo bodrió de acusación, que eso sí, consiguieron pasar muy convenientemente. Además que esos metieron víctimas falsas para la cereza de la torta...
Pues claro que traman algo, si hasta el mismo Evo, [[Editado por el sistema]], lo terminó confesando.
Y otra perla que sale en el caso Uribe. Una testigo, que iba con Cepeda a todo lado, ahora no aparece, está perdida...
¿Quién es Mercedes Arroyave, la testigo perdida del caso Uribe?
Por cuenta de la investigación revelada este sábado por EL TIEMPO, la
atención en torno al caso contra Álvaro Uribe -por presunto soborno a
testigos y fraude procesal- está centrada en la abogada paisa Mercedes
Arroyave Ardila.
La profesional, de 71 años y oriunda
de Medellín, aparece acompañando al senador Iván Cepeda a varias
cárceles del país para hablar con convictos que luego terminaron
vinculados al proceso en contra del expresidente.
Lamentable pérdida. Fallece el periodista Herbin Hoyos. Si lo recuerdan, él fundó las Voces del Secuestro cuando dicho delito nos machacaba en los 90's y comienzos del siglo XXI, y fue férreo defensor de todas las víctimas de las Farc y le dio duro a la JEP, además que destapó unos escándalos allí y en el gobierno Santos.
Y por su manera de ser reciente, pues varios colegas de él lo repudiaron. Mañana veremos los obituarios hipócritas de dichos medios...
Yo esto lo entiendo muy bien, pero me pregunto ¿Será que un [[Editado por el sistema]] sí? ¿Alguna vez habrán leído sobre esto?
LA REGLA DE TUELLER
Abdelouahab Taib, el argelino de 29 años que entró blandiendo un
cuchillo y gritando «Alá es grande» en una comisaría de Cornellà este
lunes, murió detres disparos realizados por la misma agente de los Mossos d’Esquadra.
Uno en la cabeza, otro en el hombro y otro en el muslo. El efectivo
policial disparó un cuarto proyectil, que no llegó a impactar en el
agresor. La familia del presunto terrorista ya ha anunciado que
denunciará al cuerpo por «negligencia», deslizando que Abdelouahab Taib
no fue «abatido» sino asesinado, una versión extendida en las redes
sociales para acusar a los Mossos de tener el «gatillo fácil».
Por
los datos que se deslizan de la investigación, parece que morir era
precisamente la intención del argelino. La Fiscalía maneja la hipótesis
de que Taib buscaba una «redención» ante
la comunidad musulmana por la «vergüenza» de su homosexualidad que un
año antes le había llevado a romper con su pareja, a la que avisó de su
partida hacia «el gran sitio que está arriba».
Por sus características, el hecho encaja con el fenómeno de los ‘suicidios por policía’ (suicide by cops) tristemente
populares en los Estados Unidos. Consisten en desplegar una actitud
amenazante ante las fuerzas de seguridad que obligue a los agentes a
disparar a matar. En ellos es habitual la presencia de cuchillos, armas
de fogueo, cinturones bomba falsos Algunos estudios manejan que más de
un tercio de las muertes por disparos de la policía en Norteamérica se
corresponden con este tipo de situaciones. ¿Se podría haber evitado la
muerte en este caso? Lo cierto es que es muy difícil.
Cuchillo: un arma letal (Aquí yo, yo, agregaría lo mismo con cualquier cosa contundente: palo, piedra, ladrillo, bloque, etc, etc)
Es un mantra asumido en el mundo de la defensa personal: la mejor y casi única manera de defenderse de un ataque con cuchillo es huir, siempre que sea posible.
Para una persona corriente entrar en un combate cuerpo a cuerpo va a
resultar, en el mejor de los casos, en heridas muy graves. Los asaltos
con cuchillos, navajas, machetes o cualquier otra arma blanca son
cortos, eléctricos, muy violentos y potencialmente más letales que un
enfrentamiento con armas de fuego.
En la inmensa mayoría de los
casos, además, la presencia del cuchillo no se detectará hasta que ya se
hayan producido los primeros cortes y el agredido se encuentre
debilitado. Si cuenta con el factor sorpresa, el atacante puede llegar a
asestar entre cinco y siete puñaladas en los primeros cinco segundos de
acción. Como la mayoría de la población es diestra, estas cuchilladas
anárquicas suelen acabar en el pulmón izquierdo, en el hombro izquierdo y
en la parte izquierda del cuello de la víctima. Por eso, lo mejor es
olvidarse de películas y, si el espacio lo permite, correr. Si no, la
movilidad también es clave en este tipo de situaciones.
Un agente
de policía, sin embargo, no puede permitirse el lujo de huir y su
obligación es repeler el ataque para protegerse a sí mismo y a los que
le rodean. En estas circunstancias, un ataque con arma blanca es una de
las situaciones más delicadas a las que se puede enfrentar un
profesional.
Un segundo y medio para sacar el arma y disparar
Desde 1983
se utiliza en el ámbito policial la ‘regla Tueller de los 21 pies’,
usada habitualmente como técnica de entrenamiento. Es un ejercicio con
el que se pretende demostrar el rango de distancia en el que un agente
puede repeler de forma efectiva el ataque de un individuo armado con un
objeto cortante. Debe su nombre al sargento Dennis Tueller, del
departamento de Policía de Salt Lake City, que concluyó que el tiempo
mínimo en el que un agente puede sacar su arma y disparar es de 1,5
segundos. En ese tiempo, una persona en un estado de salud normal puede
recorrer casi seis metros y medio (21 pies, con el sistema métrico
estadounidense).
De esta manera, un agente de policía necesitaría
darse cuenta de que la persona está armada y con intención de atacar
cuando se encuentre a unos 7 metros de él. Aun así, sería físicamente
capaz de disparar un segundo y medio después, cuando el contacto y por
tanto la agresión ya casi se están produciendo. En otras palabras, se
trata de un disparo a bocajarro, prácticamente en contacto con el
objetivo, efectuado bajo unas condiciones de adrenalina y estrés en las
que apuntar resulta imposible para un agente común. Considerando el
ángulo normal de disparo, con el brazo extendido y a la altura de los
hombros, lo normal es que esos impactos de bala acaben en la cabeza, el
cuello o el pecho del agresor, zonas potencialmente letales.
Esto
considerando la aplicación de la ‘regla Tueller’ en circunstancias
idóneas, que nunca se producen fuera de un entorno controlado. La mossa
que neutralizó a Taib ha declarado que esquivó la primera cuchillada
desde su silla y que posteriormente el agresor la persiguió corriendo
por un pasillo, por el que ella iba andando hacia atrás mientras le
ordenaba detenerse. Al no hacerlo, le disparó cuando se encontraba a un
metro de distancia.
En el libro Almas tras la placa,
Wayne Ryan escribe sobre la regla Tueller y sus debilidades en la
aplicación real: «Existen muchos experimentos que demuestran que los
disparos efectuados bajo condiciones de estrés intenso no suelen ser
precisos. También está bien demostrado que un único disparo no suele ser
inmediatamente fatal ni suficiente para detener al agresor de forma
instantánea». La revista ITS Tactical publicaba hace dos años un artículo profundizando en el tema:
incluso aunque el disparo dañe severamente la aorta, un atacante
decidido a actuar podría seguir haciéndolo durante al menos cinco
segundos más. La agente, que ha prestado declaración este martes, ha
señalado precisamente esto: el primer disparo no detuvo el avance del
agresor, que seguía blandiendo el cuchillo en alto.
En el caso de Cornellà, la regla Tueller es especialmente relevante
debido a que se trata de un espacio cerrado, donde las distancias por
definición van a ser cortas. La obligación de intervenir y disparar,
pese a que confiere una ventaja al policía por la potencia del arma,
también es un hándicap: por lo general le impide no sólo huir, sino
moverse, ya que la mayoría de los tiradores, incluso los profesionales,
están habituados a disparar con los pies firmes en el suelo y no en
movimiento. Bajo estas circunstancias y con los datos aportados por la
investigación hasta el momento, detener al agresor con tres disparos de
cuatro y sin heridos adicionales parece bastante más un éxito que una
«negligencia», como denuncia la familia del fallecido.
Amenaza recurrente
Este
tipo de amenazas no son nuevas ni fruto del auge de los lobos
solitarios, más o menos conectados con el yihadismo. Uno de los estudios
más citados a este respecto es el que condujo en 1992 el experto Darren
Laur, para el que utilizó a 85 agentes de policía del departamento de
Victoria City. Introdujo en un calabozo a un falso preso que en realidad
era un actor armado con un cuchillo sin filo, cubierto de polvo de
tiza. Cuando los agentes se acercaban a él por cualquier motivo
rutinario, el preso enloquecía, gritaba que les iba a matar y comenzaba a
agredirles.
De los 85 agentes sometidos a la experiencia, 82 no
fueron conscientes de que blandía un cuchillo hasta después de haber
sido atacados y absolutamente todos recibieron puñaladas que habrían
sido muy graves o letales, de acuerdo a las marcas de tiza que dejaron
en la ropa.
En estos casos, que serían aplicables a la de
cualquier cacheo o registro, un oficial no tiene ni siquiera la
oportunidad de aplicar la regla Tueller, que puede marcar decisivamente
su carrera profesional o su panorama judicial. De hecho, la ‘teoría’ fue
originalmente publicada en un artículo de la revista SWAT Magazine bajo el título How close is too close? («¿Cuánto
de cerca es demasiado cerca?») en el que se presentaba el dilema de
quien se defiende con un arma: si dispara demasiado pronto, puede ser
acusado de asesinato, y si lo hace demasiado tarde está arriesgando su
vida. El experimento pretendía, aunque no lo consiguió con exactitud,
definir una «zona de peligro» en la que el atacante representase un
riesgo evidente que justificase la acción letal.
¿Y por qué lo traigo a colación? Bueno, porque esto es lo que pudo haber sucedido, pudo, ojo, con lo que pasó en septiembre del año pasado en Bogotá con varios policías que se les acusa de disparar a civiles. Y es que si analizamos ese día, notamos que los ataques fueron dirigidos contra personal del "Cuerpo de Vigilancia", no contra el ESMAD, por ende, esos policías ni están capacitados ni armados para enfrentar vándalos o manifestantes, ya que su única dotación para salvaguardar la vida es su Sig Sauer Pro, y de pronto un taser, y no todos lo llevan, y la tonfa.
En estos días un juez de la República le dio libertad condicional a un policía que disparó 24 vecese en esa ocasión, y lo dejó libre condicionalmente porque tuvo en cuenta que él estaba solo en su CAI, que fue rodeado por centenares de personas con palos, piedras, ladrillos y vaya uno a saber qué más, y además le echaron candela al CAI. De todos sus disparos, sólo uno fue mortal, una joven "que pasaba por ahí y nada tenía que ver".
Lo que más me llama la atención es que "con el ojo por fuera", pues tuviese todo el tiempo del mundo para cambiarse de ropa y luego aparecer tirado en el andén doliéndose para que lo atendieran...
A ver, si usted está herido o lesionado, sin importar cómo esté vestido, lo primero es buscar atención médica inmediata, no cambiarse de ropa...
Pero no dude que intentarán torpedear eso. En los próximos días y semanas veremos cartas, quejas y viajes a Washington con tal objetivo. Ya sabemos de quiénes...
La situación en Chile se calienta. Los Mapuches ya andan armados así...
¿Y qué tenemos que ver ahí? Bueno, que el gobierno colombiano y la Fiscalía habían advertido al gobierno de ese país de intentos de las Farc y otros grupos terroristas en apoyar a grupos revolucionarios chilenos, durante el mandato de Bachelet. Ese gobierno no creyó y ahora vemos los resultados en la foto. La Araucanía arde...
Y hay que ponerle mucha atención a eso, porque lo que están tratando de hacer es achacarle al estado todos esos muertos que han ido encontrando en fosas. Mejor dicho: aparece una fosa, automáticamente son víctimas del EJC.
Pelotera entre la Metropolitana y la alcaldesa, no digo la Alcaldía porque el Secretario Acero estuvo cuando tocó movilizar al ESMAD, él es testigo de todo y autorizó el uso.
Policía lanza dardos a Alcaldía: Asegura que avalaron intervención del Esmad
Venga, para los que se la pasan repitiendo como loros que tenemos la gasolina más cara del mundo...
El video mide por litros, no por galones como hacemos en Colombia, por eso, toca dividir el precio del galón - que en promedio está en $ 8.500 ahora - y dividirlo en 4 (Aproximadamente 1 Galón = 4 Litros)
Así pues, primero lo pasamos a dólares: $ 8.500 = USD $ 2,36 el galón.
Ahora ese galón en dólares lo pasamos a litros: USD $ 2,36/4 = USD $ 0,60 el litro.
Comentarios
¿Quién es Mercedes Arroyave, la testigo perdida del caso Uribe?
Por cuenta de la investigación revelada este sábado por EL TIEMPO, la atención en torno al caso contra Álvaro Uribe -por presunto soborno a testigos y fraude procesal- está centrada en la abogada paisa Mercedes Arroyave Ardila.La profesional, de 71 años y oriunda de Medellín, aparece acompañando al senador Iván Cepeda a varias cárceles del país para hablar con convictos que luego terminaron vinculados al proceso en contra del expresidente.
https://www.eltiempo.com/unidad-investigativa/alvaro-uribe-quien-es-mercedes-arroyave-la-testigo-perdida-del-caso-uribe-568324
https://www.semana.com/amp/nacion/articulo/exfiscal-hilda-nino-ratifico-que-hubo-un-complot-contra-uribe-en-la-administracion-montealegre/202113/
Por los datos que se deslizan de la investigación, parece que morir era precisamente la intención del argelino. La Fiscalía maneja la hipótesis de que Taib buscaba una «redención» ante la comunidad musulmana por la «vergüenza» de su homosexualidad que un año antes le había llevado a romper con su pareja, a la que avisó de su partida hacia «el gran sitio que está arriba».
Por sus características, el hecho encaja con el fenómeno de los ‘suicidios por policía’ (suicide by cops) tristemente populares en los Estados Unidos. Consisten en desplegar una actitud amenazante ante las fuerzas de seguridad que obligue a los agentes a disparar a matar. En ellos es habitual la presencia de cuchillos, armas de fogueo, cinturones bomba falsos Algunos estudios manejan que más de un tercio de las muertes por disparos de la policía en Norteamérica se corresponden con este tipo de situaciones. ¿Se podría haber evitado la muerte en este caso? Lo cierto es que es muy difícil.
Cuchillo: un arma letal (Aquí yo, yo, agregaría lo mismo con cualquier cosa contundente: palo, piedra, ladrillo, bloque, etc, etc)
Es un mantra asumido en el mundo de la defensa personal: la mejor y casi única manera de defenderse de un ataque con cuchillo es huir, siempre que sea posible. Para una persona corriente entrar en un combate cuerpo a cuerpo va a resultar, en el mejor de los casos, en heridas muy graves. Los asaltos con cuchillos, navajas, machetes o cualquier otra arma blanca son cortos, eléctricos, muy violentos y potencialmente más letales que un enfrentamiento con armas de fuego.
En la inmensa mayoría de los casos, además, la presencia del cuchillo no se detectará hasta que ya se hayan producido los primeros cortes y el agredido se encuentre debilitado. Si cuenta con el factor sorpresa, el atacante puede llegar a asestar entre cinco y siete puñaladas en los primeros cinco segundos de acción. Como la mayoría de la población es diestra, estas cuchilladas anárquicas suelen acabar en el pulmón izquierdo, en el hombro izquierdo y en la parte izquierda del cuello de la víctima. Por eso, lo mejor es olvidarse de películas y, si el espacio lo permite, correr. Si no, la movilidad también es clave en este tipo de situaciones.
Un agente de policía, sin embargo, no puede permitirse el lujo de huir y su obligación es repeler el ataque para protegerse a sí mismo y a los que le rodean. En estas circunstancias, un ataque con arma blanca es una de las situaciones más delicadas a las que se puede enfrentar un profesional.
Un segundo y medio para sacar el arma y disparar
Desde 1983 se utiliza en el ámbito policial la ‘regla Tueller de los 21 pies’, usada habitualmente como técnica de entrenamiento. Es un ejercicio con el que se pretende demostrar el rango de distancia en el que un agente puede repeler de forma efectiva el ataque de un individuo armado con un objeto cortante. Debe su nombre al sargento Dennis Tueller, del departamento de Policía de Salt Lake City, que concluyó que el tiempo mínimo en el que un agente puede sacar su arma y disparar es de 1,5 segundos. En ese tiempo, una persona en un estado de salud normal puede recorrer casi seis metros y medio (21 pies, con el sistema métrico estadounidense).
De esta manera, un agente de policía necesitaría darse cuenta de que la persona está armada y con intención de atacar cuando se encuentre a unos 7 metros de él. Aun así, sería físicamente capaz de disparar un segundo y medio después, cuando el contacto y por tanto la agresión ya casi se están produciendo. En otras palabras, se trata de un disparo a bocajarro, prácticamente en contacto con el objetivo, efectuado bajo unas condiciones de adrenalina y estrés en las que apuntar resulta imposible para un agente común. Considerando el ángulo normal de disparo, con el brazo extendido y a la altura de los hombros, lo normal es que esos impactos de bala acaben en la cabeza, el cuello o el pecho del agresor, zonas potencialmente letales.
Esto considerando la aplicación de la ‘regla Tueller’ en circunstancias idóneas, que nunca se producen fuera de un entorno controlado. La mossa que neutralizó a Taib ha declarado que esquivó la primera cuchillada desde su silla y que posteriormente el agresor la persiguió corriendo por un pasillo, por el que ella iba andando hacia atrás mientras le ordenaba detenerse. Al no hacerlo, le disparó cuando se encontraba a un metro de distancia.
En el libro Almas tras la placa, Wayne Ryan escribe sobre la regla Tueller y sus debilidades en la aplicación real: «Existen muchos experimentos que demuestran que los disparos efectuados bajo condiciones de estrés intenso no suelen ser precisos. También está bien demostrado que un único disparo no suele ser inmediatamente fatal ni suficiente para detener al agresor de forma instantánea». La revista ITS Tactical publicaba hace dos años un artículo profundizando en el tema: incluso aunque el disparo dañe severamente la aorta, un atacante decidido a actuar podría seguir haciéndolo durante al menos cinco segundos más. La agente, que ha prestado declaración este martes, ha señalado precisamente esto: el primer disparo no detuvo el avance del agresor, que seguía blandiendo el cuchillo en alto.
En el caso de Cornellà, la regla Tueller es especialmente relevante debido a que se trata de un espacio cerrado, donde las distancias por definición van a ser cortas. La obligación de intervenir y disparar, pese a que confiere una ventaja al policía por la potencia del arma, también es un hándicap: por lo general le impide no sólo huir, sino moverse, ya que la mayoría de los tiradores, incluso los profesionales, están habituados a disparar con los pies firmes en el suelo y no en movimiento. Bajo estas circunstancias y con los datos aportados por la investigación hasta el momento, detener al agresor con tres disparos de cuatro y sin heridos adicionales parece bastante más un éxito que una «negligencia», como denuncia la familia del fallecido.
Amenaza recurrente
Este tipo de amenazas no son nuevas ni fruto del auge de los lobos solitarios, más o menos conectados con el yihadismo. Uno de los estudios más citados a este respecto es el que condujo en 1992 el experto Darren Laur, para el que utilizó a 85 agentes de policía del departamento de Victoria City. Introdujo en un calabozo a un falso preso que en realidad era un actor armado con un cuchillo sin filo, cubierto de polvo de tiza. Cuando los agentes se acercaban a él por cualquier motivo rutinario, el preso enloquecía, gritaba que les iba a matar y comenzaba a agredirles.
De los 85 agentes sometidos a la experiencia, 82 no fueron conscientes de que blandía un cuchillo hasta después de haber sido atacados y absolutamente todos recibieron puñaladas que habrían sido muy graves o letales, de acuerdo a las marcas de tiza que dejaron en la ropa.
En estos casos, que serían aplicables a la de cualquier cacheo o registro, un oficial no tiene ni siquiera la oportunidad de aplicar la regla Tueller, que puede marcar decisivamente su carrera profesional o su panorama judicial. De hecho, la ‘teoría’ fue originalmente publicada en un artículo de la revista SWAT Magazine bajo el título How close is too close? («¿Cuánto de cerca es demasiado cerca?») en el que se presentaba el dilema de quien se defiende con un arma: si dispara demasiado pronto, puede ser acusado de asesinato, y si lo hace demasiado tarde está arriesgando su vida. El experimento pretendía, aunque no lo consiguió con exactitud, definir una «zona de peligro» en la que el atacante representase un riesgo evidente que justificase la acción letal.
https://razonyfuerza.mforos.com/549913/9718708-noticias-carabineros/?pag=55
¿Y por qué lo traigo a colación? Bueno, porque esto es lo que pudo haber sucedido, pudo, ojo, con lo que pasó en septiembre del año pasado en Bogotá con varios policías que se les acusa de disparar a civiles. Y es que si analizamos ese día, notamos que los ataques fueron dirigidos contra personal del "Cuerpo de Vigilancia", no contra el ESMAD, por ende, esos policías ni están capacitados ni armados para enfrentar vándalos o manifestantes, ya que su única dotación para salvaguardar la vida es su Sig Sauer Pro, y de pronto un taser, y no todos lo llevan, y la tonfa.
En estos días un juez de la República le dio libertad condicional a un policía que disparó 24 vecese en esa ocasión, y lo dejó libre condicionalmente porque tuvo en cuenta que él estaba solo en su CAI, que fue rodeado por centenares de personas con palos, piedras, ladrillos y vaya uno a saber qué más, y además le echaron candela al CAI. De todos sus disparos, sólo uno fue mortal, una joven "que pasaba por ahí y nada tenía que ver".
https://twitter.com/lcvelez/status/1365393407963770880?s=20
Vicky En Semana
Falsos positivos | Darío Acevedo sobre informe de la JEP: “No todas las tumbas colectivas expresan quién fue el autor”
https://www.semana.com/semana-tv/vicky-en-semana/articulo/falsos-positivos-dario-acevedo-sobre-informe-de-la-jep-no-todas-las-tumbas-colectivas-expresan-quien-fue-el-autor/202116/
Policía lanza dardos a Alcaldía: Asegura que avalaron intervención del Esmad
https://www.lafm.com.co/bogota/defensa-de-policia-en-caso-gareth-sella
Tu tranquilo!
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