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Cerrando Heridas

Dario López
Dario López Colaborador Role_EMC
Colaborador, EMC
Subteniente

Damos inicio a este hilo de conversación, el cual girara en torno a las actividades, noticias, publicaciones que se desarrollan en torno al tema de recuperación, ejemplos de superación, mejoramiento de vida de nuestros Heridos en combate, etc.

Espero sea de su agrado e interés

 

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  • Dario López
    Dario López Colaborador Role_EMC
    Colaborador, EMC
    Subteniente

    Iniciamos con esta noticia.



    Más de 12 mil soluciones de vivienda entregará Caja Honor en 2015, 

    9 de febrero de 2015

    Más de 12 mil viviendas para el personal militar, policial y civil del Sector Defensa entregará durante 2015 la renovada Caja Honor –hasta hace pocos días Caprovimpo, institución perteneciente al Grupo Social y Empresarial de la Defensa (GSED)–.

    “Caja Honor tiene el propósito fundamental de servir con excelencia; gracias a esta transformación hemos venido mejorando cada uno de los procesos: hoy somos una entidad más eficaz” asegura el general (RA) Luis Felipe Paredes Cadena, gerente de la entidad.

    El alto funcionario informó que las viviendas se entregarán a través de sus cuatro modelos de adquisición de casa propia, entre las que sobresale el Fondo de Solidaridad con 800 soluciones para los militares y policías heridos en actos del servicio o familiares de los héroes de la Patria caídos en combate.

    “Como cada año la Entidad se ha fijado para 2015 una meta de cumplimiento con la cual espera poder llevar felicidad a más de 12 mil hogares de uniformados y personal civil, una inversión que superará los 776 mil millones de pesos –explicó Paredes–. Estas cifras hacen referencia a las soluciones de vivienda que se otorgaran en los diversos modelos con que cuenta Caja Honor”.

    Agregó que las viviendas se entregarán en Bogotá, Armenia, Pasto, Montería, Barranquilla, Bucaramanga y Medellín, entre otras ciudades del país.

    “La Caja Promotora de Vivienda Militar y de Policía es una entidad que trabaja para edificar los sueños de los hombres y mujeres que conforman las Fuerzas Militares y de Policía en el país. En 2015 ha dado un gran paso hacia la transformación, el cual da inicio con un cambio de marca, una renovación que trae consigo múltiples beneficios para los afiliados”, agregó Paredes.

    Finalmente, destacó el proceso de mejoramiento de atención al afiliado, tanto en sus instalaciones, como a través de los medios virtuales.

     “Es indispensable para Caja Honor estar más cerca de sus afiliados. Por esta razón ha trabajado en forma permanente para ampliar los canales de información a través de herramientas tecnológicas que permitan facilitar los trámites y consultas ante la entidad, la interacción en el portal web, aplicaciones móviles, kioscos electrónicos, las redes sociales y la línea de atención gratuita a nivel nacional son tan solo algunos de los medios”, informó el General.

    Y agregó: “Con el objetivo de cumplir las metas propuestas fue creado un punto de atención móvil que estará visitando cada una de las unidades militares y de Policía en el país, especialmente aquellas zonas en donde no existen puntos de atención, exaltando el principio de prestar un servicio sin costo, sin intermediarios y en tan solo cinco días”.

    http://www.mindefensa.gov.co/irj/servlet/prt/portal/prtroot/pcd!3aportal_content!2fportales!2fmdn!2fservicios!2fiviews!2fgov.mdn.Visor_Noticia?idXml=/pccdesign/PortalMDN/Espanol/NoticiasFecha/Noticias/Shared Content/Plantillas/wpc_plantillaNoticias_1423493716315&page=0&date=09012015&url=/irj/servlet/prt/portal/prtroot/pcd!3aportal_content!2fportales!2fmdn!2fservicios!2fiviews!2fgov.mdn.Visor_Noticia&home=true

  • AndresK
    AndresK EMC
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    Tengo varios soldados y oficiales heridos en combate como vecinos en Ciudad Verde.

  • Dario López
    Dario López Colaborador Role_EMC
    Colaborador, EMC
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    PRIMERA JORNADA DE INSCRIPCIÓN DEL AÑO 2015, PARA LAS VÍCTIMAS DE LA FUERZA PÚBLICA Y SUS FAMILIAS

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    En esta jornada, y teniendo en cuenta la Ley 1448 de 2011 que define como víctima a toda persona que a partir del 1 de enero de 1985 haya sufrido delitos relacionados por infracciones al Derecho Internacional Humanitario o de violaciones graves a las normas internacionales de Derechos Humanos; tales como heridos en combate, muertos en combate, secuestrados, desaparecidos, desplazados y demás hechos que se relacionen o hayan tenido lugar con el acto del servicio, ocurridas con ocasión del conflicto armado interno. 



    Para este proceso de inscripción, los miembros de la Fuerza Pública deben presentar la siguiente documentación:

    Personal lesionado (física y sicológicamente):

    Copia del Informativo Administrativo por lesión.

    Copia de la Junta Médico Laboral.

    Copia de la Epicrisis relacionadas con las lesiones.

    Si por el hecho victimizante fue radicada denuncia penal, favor indicar el número del SPOA (Sistema Penal Oral Acusatorio) o NUNC (Numero Único de Noticia Criminal).

    Copia de documentos que demuestren el vínculo del núcleo familiar que se desea inscribir (Registros Civiles de Nacimiento, de Matrimonio, Declaraciones extra juicio de compañeros permanentes, etc.). En caso de no tener los documentos anteriores debe tener claridad de los nombres y números de identificación de los familiares a registrar.



    Beneficiarios Personal Fallecido, Desaparecido, y /o Secuestrado:

    Copia del Informativo Administrativo por Muerte, y/o presunta desaparición.

    Copia del Registro Civil de Defunción.

    Si por hecho victimizante fue radicada denuncia penal, favor indicar el numero del SPOA (Sistema Penal Oral Acusatorio) o NUNC (Numero Único de Noticia Criminal).

    Copia de documentos que demuestren el vínculo del núcleo familiar que se desea inscribir (Registros Civiles de nacimiento, de Matrimonio, Declaraciones extra juicio de compañeros permanentes, etc.), en caso de no tener los documentos anteriores debe tener claridad de los nombres y números de identificación de los familiares a registrar.



    Invitan las Fuerzas Militares y la Policía Nacional quienes se encuentran coordinando las acciones pertinentes para la realización de esta jornada ante representantes del Ministerio Público, Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Victimas y Fiscalía General de la Nación. 



    Regístrate y participa



    Para mayor información, a la Unidad Militar más cercana o a la Jefatura de Derecho Internacional Humanitario y DDHH de Ejército, ubicada en la Carrera50 No. 18-92, entrada Brigada Logística No. 1; teléfono 4145404-4145413 o a los siguientes 



    correos electrónicos:

    johanla@ejercito.mil.co

    jessicavi@ejercito.mil.co

    jimenezro@ejercito.mil.co

    ejercito.mil.co/?idcategoria=375297" target="_blank" rel="nofollow">http://www.ejercito.mil.co/?idcategoria=375297

  • Dario López
    Dario López Colaborador Role_EMC
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  • Dario López
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    Jornada de inscripción para las víctimas de la fuerza pública y sus familias 2015

    La Jefatura de Derecho Internacional Humanitario y Derechos Humanos del Ejército Nacional, continúa este 2015 con las jornadas de inscripción de víctimas para miembros de la Fuerza Pública y sus familias en ocasión al conflicto armado, durante los días 12 y 13 de febrero en las instalaciones del Batallón de Sanidad Militar Puente Aranda Carrera 50 N 18-06 en la ciudad de Bogotá a partir de las 8:00 am, jornada continua hasta las 6:00 pm.


    En esta jornada, y teniendo en cuenta la Ley 1448 de 2011 que define como víctima a toda persona que a partir del 1 de enero de 1985 haya sufrido delitos relacionados por infracciones al Derecho Internacional Humanitario o de violaciones graves a las normas internacionales de Derechos Humanos; tales como heridos en combate, muertos en combate, secuestrados, desaparecidos, desplazados y demás hechos que se relacionen o hayan tenido lugar con el acto del servicio, ocurridas con ocasión del conflicto armado interno. 


     


    Invitan las Fuerzas Militares y la Policía Nacional quienes se encuentran coordinando las acciones pertinentes para la realización de esta jornada ante representantes del Ministerio Público, Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Victimas y Fiscalía General de la Nación. 



    Regístrate y participa



    Para mayor información, a la Unidad Militar más cercana o a la Jefatura de Derecho Internacional Humanitario y DDHH de Ejército, ubicada en la Carrera50 No. 18-92, entrada Brigada Logística No. 1; teléfono 4145404-4145413 o a los siguientes correos electrónicos:

    johanla@ejercito.mil.co

    jessicavi@ejercito.mil.co

    jimenezro@ejercito.mil.co

  • Dario López
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    Buceo Adaptado para personas en condicion de Discapacidad

    Sesion de buceo adaptado con Mayra Pacheco y el Sargento Gustavo Trochez, Heroe de la patria victima de mina antipersona.

    El Sgto. Trochez dice: BAJO EL AGUA UNO SE OLVIDA QUE ESTE PAIS ESTA EN GUERRA.



    El Sargento Donaldo Patiño es uno de los heroes de la patria. Fue victima de un cilindro bomba durante un enfrentamiento con la guerrilla. El Sgto patiño fue uno de nuestros invitados a una sesion de buceo adaptado para miembros de las fuerzas militares victimas del conflicto y nos escribe estas palabras de agradecimiento:



    "Me siento muy agradecido con el instructor de buceo,  el Sr. CESAR FRANCO, por su generosidad con el personal de militares que  tenemos algún tipo de discapacidad. Agradezco su valioso tiempo dedicado al esparcimiento y enseñanza del conocimiento de los elementos que conforman el equipo de buceo y de igual manera me siento satisfecho por que tuve la oportunidad de vivir la experiencia de bucear.  

    No estaba entre mis pensamientos realizarlo, la verdad es una experiencia inolvidable.

    Señor FRANCO, mi DIOS le pague por lo que nos brinda."

  • Dario López
    Dario López Colaborador Role_EMC
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    Cuatrocientos pacientes por día atenderá Centro de Rehabilitación para la Fuerza Pública

    Bogotá, D.C. Brindar competencias para fortalecer  las habilidades sociales, comunicativas y cognitivas de los hombres y mujeres de la Fuerza Pública heridos en actos del servicio, es el objetivo principal del Centro de Rehabilitación Integral –CRI- que se construye en la localidad de Puente Aranda de Bogotá.

    El Megaproyecto que atenderá por día a 400 héroes de la patria en condición de discapacidad, será el centro de rehabilitación más grande y moderno de Latinoamérica, prestando servicios formativos en actividad física y movilidad, interacción con el entorno, habilidades sociales, comunicación, cognición, vida activa y productiva.

    Contará con simuladores de transporte público como Transmilenio, el sistema integrado de transporte público  -SITP-,  gimnasios exteriores e interiores, una piscina para actividades acuáticas lúdicas y de relajación, así como entrenamiento deportivo y  actividades diversas como pilates y  yoga.

    El Viceministro de Defensa para el Grupo Social y Empresarial de la Defensa –GSED- y Bienestar, General (RA) Javier Pérez Mejia, acompañado por los altos mandos militares, revisó hoy el avance de las obras  en las que se están invirtiendo más de 31 mil millones de pesos, de los cuales el gobierno de Corea del Sur contribuyó con 16 mil millones de pesos.

    "Este centro también nos permitirá pasar a una fase de inclusión laboral, pues gracias a los procesos de rehabilitación muchas de las empresas que quieran ocupar a nuestros soldados y policías, podrán venir acá, decirnos en qué áreas necesitan personal  y nosotros los capacitamos", anunció el Viceministro Pérez.

    El alto funcionario explicó que se realizarán convenios con el SENA,  instituciones educativas, empresas y fundaciones como la Corporación Matamoros, para desarrollar procesos laborales,  productivos e ideas de negocio para las personas que así lo deseen.   

    Finalmente, el Viceministro de Defensa señaló que a través del Plan Integral de Bienestar para los miembros de la Fuerza Pública y sus familias, se están invirtiendo cerca de 1.6 millones de pesos en materia de sanidad, rehabilitación, vivienda fiscal, educación y temas salariales.

    Fuente: Ministerio de Defensa Nacional

    cgfm.mil.co/web/guest/-/cuatrocientos-pacientes-por-dia-atendera-centro-de-rehabilitacion-para-la-fuerza-publica?redirect=http://www.cgfm.mil.co/web/guest/visor-noticias%3Fp_p_id%3D101_INSTANCE_HKM96QxBrOt7%26p_p_lifecycle%3D0%26p_p_state%3Dnormal%26p_p_mode%3Dview%26p_p_col_id%3Dcolumn-7%26p_p_col_count%3D1" target="_blank" rel="nofollow">http://www.cgfm.mil.co/web/guest/-/cuatrocientos-pacientes-por-dia-atendera-centro-de-rehabilitacion-para-la-fuerza-publica?redirect=http://www.cgfm.mil.co/web/guest/visor-noticias?p_p_id=101_INSTANCE_HKM96QxBrOt7&p_p_lifecycle=0&p_p_state=normal&p_p_mode=view&p_p_col_id=column-7&p_p_col_count=1

  • Dario López
    Dario López Colaborador Role_EMC
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    Las minas los lastiman, pero no los derrotan

    Jugando voleibol, haciendo parapente y alfabetizándose: así encaran su destino quienes se recuperan en el centro Héroes de Paramillo.

    El cabo primero del Ejército Jairo Enrique Gualdrón nunca perdió la consciencia desde que pisó la mina en el Nudo del Paramillo hasta que ingresó a cirugía en el hospital San Vicente Fundación en Rionegro, Antioquia. Aturdido por la explosión y por el zumbido en los oídos que quería dejarlo sordo, intentó pararse para huir: ahí fue cuando se dio cuenta de que el explosivo le había pulverizado el pie derecho. “Intenté salir de donde había caído, pero ya el dolor me consumía”, recuerda Gualdrón. Las esquirlas afectaron todo el lado derecho de su cuerpo y le levantaron un pedazo del rostro. Había sangre por todos lados. “En ese momento ya uno depende de la reacción de los compañeros. Gracias a Dios me sacaron rápido”, dice.

    Basta con mirar la sala de fisioterapia de la compañía de sanidad Héroes del Paramillo, que está en la VII División del Ejército en Medellín, para entender o confirmar que en este país la guerra es una batalla eterna de pobres contra pobres. Ahora mismo, en esta sala, hay once hombres, todos suboficiales —incluido el cabo Gualdrón—, soldados profesionales y hasta está Cristian Camilo Zapata Prada, de 21 años. Es soldado bachiller, lo que indica que su familia probablemente no tuvo los recursos para patrocinar su libreta militar o sus estudios y terminó en una de las zonas más minadas del país: el noroccidente colombiano. Y ni qué decir del otro lado: los guerrilleros que fabrican y ocultan las minas no son, precisamente, los del Secretariado. Son también el eslabón más bajo de la pirámide.

    Este drama, que ocurre el 98% de las veces en zonas rurales, se resume así en números: encontrar y desactivar una mina le puede costar al Ejército unos $3 millones. Quien sea víctima de ella debe recibir un tratamiento que no costará menos de $50 millones —y puede llegar hasta los $1.500 millones—. Equipar un grupo de 10 expertos antiexplosivos sobrepasa los $300 millones. A Halo (única organización acreditada en Colombia para hacer desminado con civiles), hallar tres minas en zona rural de El Carmen de Viboral le costó el salario de siete desminadores y dos supervisores durante tres meses. El director del programa antiminas, general (r) Rafael Colón, estimó que para limpiar el país se necesitarán unos US$100 millones. Y todo esto empieza con una mina artesanal que no costó más de $20.000 —y eso ya es caro—.

    La compañía de sanidad Héroes de Paramillo, inaugurada el 7 de agosto de 2013, nació ante la contundencia de la problemática: las minas han afectado a todo el país, sin duda; pero a Antioquia realmente la han jodido: desde 1990, el 22% de los accidentes que han dejado víctimas ocurrieron en este departamento. Es decir, que de 11.043 afectados con minas, 2.459 estaban en esta región. Y 1.359 eran militares. Se sabe que hay 31 departamentos en riesgo —la única excepción es San Andrés—, pero en tan solo cinco de ellos, que son Antioquia, Meta, Caquetá, Nariño y Norte de Santander, han tenido lugar la mitad de los accidentes que han dejado víctimas. Los indicadores abrumadores llevaron a los empresarios antioqueños a pensar en hacer un aporte.

    “El 70% o 75% de las instalaciones de esta compañía fueron construidas con aportes de los gremios antioqueños, los demás recursos vinieron del Ministerio de Defensa. Se vio la necesidad de tener un lugar que pudiera atender a los jóvenes afectados por minas o artefactos improvisados en la jurisdicción de la VII División”, cuenta el mayor Alexánder Villalobos, comandante de la compañía. El propósito de este lugar, explica el oficial, es la rehabilitación funcional: “Estamos tratando de que estos jóvenes vuelvan a adquirir funciones básicas que todos tenemos, cuestiones tan sencillas como caminar, abrocharse los botones, poder manipular con sus miembros superiores e inferiores cualquier elemento... Para muchos de ellos, pisar una mina se vuelve una segunda oportunidad”.

    El mayor se refiere a que, de los 329 casos que han atendido, muchos aprendieron a hacer en Héroes del Paramillo cosas a las que nunca les habían dedicado tiempo, que van desde aprender a leer y a escribir hasta pintar y aprender de cocina. La fundación El Cielo para Todos, fundada por el chef Juan Pablo Barrientos —dueño del restaurante de comida molecular El Cielo—, hace capacitaciones con algunos de los militares que se rehabilitan aquí. Cristian González, de 23 años, patrullaba con el batallón Atanasio Girardot cuando una mina lo dejó sin piernas. Anda en silla de ruedas por los pasillos del centro contando chistes y diciéndoles a sus compañeros que esto es grave, pero que no tanto. A él le preguntamos qué hacía ahora, que antes no hubiera podido. Su respuesta fue: “Pasear”.

    “A nosotros no nos gusta que ellos pasen la incapacidad en casa, sino que de una vez se vengan para acá y empiecen a trabajar su rehabilitación, porque se genera una red de apoyo entre ellos. En cambio en la casa va a ser el ‘pobrecito’ y lo empiezan a volver dependiente. La idea es que acá puedan recuperar las habilidades para la vida diaria”, sostiene la capitán Catalina Ruiz, coordinadora asistencial de la compañía. La oficial explica que los tiempos de recuperación para los uniformados que están en el centro Héroes del Paramillo es excepcional, porque “el soldado está acostumbrado a obedecer. Para él, esta es su nueva misión. Hay quienes se ven tan afectados, es tanta la rabia, que no cooperan. Pero lo más común es que cooperen”.

    Las actividades físicas han sido un salvavidas. Los soldados, suboficiales y oficiales que están o han pasado por este edificio gris —que parece que hubieran inaugurado ayer— tienen un equipo de voleibol y en esta tarea dieron con dos aliados incondicionales: el entrenador Miguel Ángel Ortiz, asistente técnico de la Selección Colombia de voleibol sentado, y su esposa. Ambos van al menos tres veces en la semana a la Unidad Deportiva Atanasio Girardot y entrenan a hombres discapacitados que en la cancha muestran la misma rivalidad y talento que cualquier deportista. “Lo que necesitamos es más gente que nos apoye, a ellos les hace muy bien ocuparse”, expresa el entrenador. Ortiz ha reclamado varias veces por el desinterés del gobierno regional para respaldarlos.

    Otro aliado del Héroes de Paramillo ha sido César Augusto Salazar, un instructor de vuelo en parapente que les propuso a los encargados de la compañía llevar a un grupo de soldados cada viernes o sábado —según el clima— hasta San Félix, un corregimiento de Bello, para que vuelen. “Es para mostrarles que ellos todavía son capaces de servirle a la sociedad. El mayor Villalobos me dice que hay muchos que se enfrascan, pero con tantas actividades que los ponen a hacer, incluido el parapentismo, se dan cuenta de que la vida continúa”, manifiesta Salazar. En una de esas jornadas de vuelo, el turno fue para Henry Schmalbach, un soldado de 29 años que, al aterrizar, pálido como estaba, anotó: “Estuvo excelente. Mejor que andar en helicóptero mil veces”.

    Cada vez que se pone sobre la mesa el tema de las minas, suele aparecer una pregunta: ¿Cuántos de estos artefactos están sembrados en suelo colombiano? La respuesta es que no hay respuesta. No existe el método para calcularlo. Lo que sí se sabe, y aterra, es la facilidad para fabricarlas: la base es el nitrato de amonio, un material que durante la Segunda Guerra Mundial fue muy popular para hacer municiones y lo sigue siendo, pero para abonar la tierra. “Asumimos el problema de las minas como un sistema, y lo que buscamos es atacar todos los elementos del sistema: localizar dónde se hacen los explosivos, dónde se hacen las caletas para los explosivos. Pero rastrear los elementos es muy difícil, no podemos prohibirlos porque por ejemplo el nitrato lo usan mucho los campesinos para la agricultura”, explica el general Leonardo Pinto.

    Este alto oficial, comandante de la VII División, no ve posible que Colombia esté libre de minas para el año 2021, tal cual se comprometió al firmar el Tratado de Ottawa y al pedir una prórroga en 2011. “Así vinieran otras instituciones, es una tarea muy demorada. Inclusive si se firmara un acuerdo de paz”. Con respecto a Ottawa, la única parte que ha podido cumplir el Gobierno es la destrucción de su propio arsenal de minas, que principalmente rodeaban las bases militares. Según la Campaña Internacional para la Prohibición de Minas, para marzo de 2005 Colombia se había deshecho de 22.555 minas en poder de las Fuerzas Militares. Aunque, contrario a lo que pudiera suponerse, no era el país con mayor número de artefactos: Perú destruyó 338.000 minas; Ecuador, 263.000, y Venezuela, 47.000.

    El cabo Jairo Enrique Gualdrón, como los 70 hombres que se encuentran en el Héroes de Paramillo, continúa en su carrera contra la adversidad. La meta: poder usar una prótesis. Antes de obtenerla habrá tenido que eliminar de su mente la idea de que tiene una pierna derecha completa y, después, habrá convencido a su cerebro de que sí la tiene (es la prótesis). Habrá logrado eliminar los dolores fantasmas, habrá ganado masa muscular en la pierna que hoy no usa, habrá vuelto a aprender a caminar con equilibrio. Dice que al salir de aquí quiere volverse comerciante. “Pero uno no puede hacer todo al tiempo: primero viene mi rehabilitación, luego el retiro total y ahí sí me pongo a hacer algo. Es que yo me salvé, como dicen, de milagro”.

    http://www.elespectador.com/noticias/investigacion/minas-los-lastiman-no-los-derrotan-articulo-545613

     

  • Dario López
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    ¡Atención! 26 y 27 de marzo en Cartagena, inscripción de víctimas del conflicto: militares y policías.

    Para mayor información podrán remitirse a los números 6501425 y 6645236 en Cartagena, o a los correos electrónicos luz.zambrano@armada.mil.co y juan.luque@armada.mil.co, o en la página web www.armada.mil.co.

    Los miembros de las Fuerzas Militares y de la Policía Nacional, en servicio activo o en retiro, que como consecuencia de acciones contrarias al Derecho Internacional Humanitario o los Derechos Humanos, que se consideren “Víctimas del conflicto armado”, podrán inscribirse en la Jornada de Registro de Víctimas Militares que se llevará a cabo en Cartagena - Bolívar, este jueves 26 y viernes 27 de Marzo, en las instalaciones del Museo Naval del Caribe, entre las 7:00 de la mañana y las 5:00 de la tarde en jornada continua.

    Representantes del Ministerio Público (Procuraduría General de la Nación, Defensoría del Pueblo y Personerías) y la Fiscalía General de la Nación, harán parte de la Jornada de Registro de Víctimas Militares para que de acuerdo con el proceso de evaluación que realiza la Unidad de Atención y Reparación Integral a las Víctimas del Departamento para la Prosperidad Social, accedan a las garantías que otorga la Ley 1448 de 2011 (Verdad, Justicia y Reparación).

    Quienes se inscriban deberán hacerlo por hechos ocurridos a partir del 1 de enero de 1985, y pueden registrarse personal activo, en uso de buen retiro, conyugues, compañeros o compañeras permanentes, parejas del mismo sexo y familia en primer grado de consanguinidad y primero civil, de la víctima directa.

    Entre los requisitos se deben aportar copia de la Epicrisis de la historia clínica o de la Junta Médico Laboral, copia del informativo administrativo por lesiones o muerte, copia de la denuncia penal, si se interpuso, fotocopia del documento de identidad ampliada al150% y los documentos que acreditan la calidad militar, para la fecha de los hechos.

    Para las víctimas indirectas como padres, hijos, esposa (o) o compañera (o) permanente, se deben presentar el registro civil de defunción, el registro civil de matrimonio, el registro civil de nacimiento de los hijos y dos (02) declaraciones extrajuicio que demuestren unión marital de hecho.

    La ley 1448 de 2011 de Verdad, Justicia y Reparación establece que todo hecho ocurrido entre el 1 de enero de 1985 y el 10 de junio de 2011, deberá ser denunciado a más tardar el 10 de junio de 2015, para poder acceder a la condición de víctima, las personas que hayan sufrido un hecho victimizante después del 10 de junio de 2011, contarán con dos años a partir de la ocurrencia de los hechos para solicitar su inclusión al registro.

    https://mail.google.com/mail/u/0/?tab=wm#inbox/14c092c12aac23b8

     

  • Dario López
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    Soldados heridos juegan fútbol



    Los soldados caídos en batalla combinan la disciplina con la diversión.

    En un terreno de fútbol se dieron cita los heridos en combate, los cuales se levantaron en una revolución por el deporte. Decirle ‘sí’ a una disciplina que no es su fuerte, pero con la capacidad de demostrarse así mismos que no es imposible. 

    Algunos soldados ya están escogidos para la selección Colombia de volibol sentado.

    Estos guerreros de la vida aunque ya no tienen una capa, continúan siendo héroes que perdieron una parte de su cuerpo por defender a un país. 

    La cifra de soldados en condición de discapacidad se aproxima a 12.000 a nivel nacional. La fundación Matamoros atiende 300 deportistas que llegan con otros ojos de las heridas que alguna vez les dejo la guerra.

    La inclusión en el deporte los llevo a ganar una medalla Olímpica. 

    http://www.deportesrcn.com/noticia-video/soldados-heridos-juegan-futbol-deportes-35328

  • Dario López
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    “No se nos muera teniente, no se nos muera”

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    A los 27 años el teniente Elber Alfonso Rodríguez ya sabe lo que es morirse. Lo supo a las 12 del día del lunes 3 de marzo en Los Montes de María, al sur de Bolívar, cuando le explotó una mina quiebrapatas. "Es extraño porque no se siente dolor. Es como flotar en el vacío, sin sensaciones físicas ni emocionales, sólo una voz que en la distancia me preguntó: '¿Quiere irse?, ¿quiere quedarse?'. Entonces respondí: 'Quiero quedarme, quiero seguir aquí por Claudia, por mis soldados, por mi país'. Luego no sentí más, apenas un ruego".

    Varios de los 35 soldados que iban bajo su mando lo rodearon a él y a su radioperador, el soldado Héctor Vallejo. Ambos yacían con los uniformes hechos jirones. Las piernas y el brazo derecho del teniente habían sido pulverizados y el rostro de su radioperador estaba bañado en sangre.

    "No se nos muera teniente, no se nos muera", sollozaban sus compañeros. "Después de que le dije a la voz misteriosa que me quería quedar desperté y escuché en la distancia a mis soldados. Luego pensé en Claudia y caí inconsciente".

    A esa hora Claudia Meza Ramírez, 22 años, estaba distante, en Medellín, trabajando en un proyecto de microempresas para montar su fábrica de confecciones. Al atardecer, su suegra Soledad Moreno, 50 años, la llamó desde Bogotá. "Mija, ¿ya sabe la noticia? Es terrible", alcanzó a decir antes de desmayarse. Otro familiar tomó el teléfono y le dijo a Claudia que su esposo había sufrido un ataque de la guerrilla.

    Imaginar lo peor

    "Pensé lo peor, que me lo habían matado. Empecé a llamar a todo el mundo para que me dieran información, hasta que me pasaron al general Carlos Alberto Ospina". El comandante del Ejército le informó que el teniente había sido atacado pero le aclaró que estaba vivo y que a esa hora un helicóptero ya lo llevaba al Hospital Naval de Cartagena.

    Claudia no tuvo paciencia. Esa misma noche se subió a un bus y se marchó a la Costa Caribe. En el hospital la recibió un sicólogo de las Fuerzas Armadas, quien junto con un grupo de oficiales y médicos le contó las condiciones de él y le dijo: "Vas a entrar a verlo pero ten presente que él te escucha y todo lo que digas le va a llegar".

    Ella hizo un esfuerzo grande para imaginarlo de la peor manera posible pero fue incapaz. "Uno no puede imaginar a la persona que ama por partes, una la imagina en su totalidad", dice Claudia. Entonces lo evocó solemne y triste como el día que lo conoció, cinco años atrás, también a principios de marzo, en 1998. Fue en la sala de velación de la IV Brigada. Ella era una adolescente de 17 años y estaba como soldado voluntario.

    Allí reposaban varios féretros de los 65 militares de la masacre de El Billar, Caquetá, uno de los golpes más severos propinados por las Farc al Ejército. Aunque ese día el teniente y Claudia se conocieron,  apenas cruzaron unas palabras. Seis meses después él la llamó. Conversaron. El la invitó a cine. "A mí me gustó mucho por su buen humor y su optimismo", recuerda ella.

    Comparada con las relaciones de los jóvenes de su generación la de ellos era atípica. "Es muy distinta porque las parejas se llaman mucho, se preguntan dónde están, todas esas cosas. Nosotros no porque él, como todos los soldados de Colombia, está en guerra". Ese fue el oficio elegido por Rodríguez desde el 20 de enero de 1995, cuando entró a la Escuela Militar de Cadetes.

    Allí se graduó el 5 de diciembre de 1997 y cursó además cinco semestres de administración de empresas. A pesar de que hasta hace poco su vida era anónima él ha sido protagonista de la historia reciente, esa que los colombianos ven por la televisión. Por ejemplo, como miembro de la Fuerza de Despliegue Rápido (Fudra), él estaba en el segundo anillo que rodeó una vivienda el 29 de enero de 2002 en el sitio La Cumbre, municipio El Castillo (Meta) que a los militares les pareció sospechosa.

    Rodríguez iba hacia la casa cuando un superior lo llamó a ordenarle que reuniera a varios hombres para que cubrieran un cerro cercano en caso de que fuera una emboscada. Justo cuando había dado la vuelta la vivienda explotó, mató a 29 militares e hirió gravemente a otros seis. Fue un hecho que conmovió al país y que a él lo marcó. "No hay palabras para describir la escena. Hay silencio en el ambiente, pedazos de cuerpos, compañeros mutilados, y uno queda ahí como sembrado con su fusil y sin saber qué hacer, a quién disparar", recuerda.

    No había nadie en los alrededores porque las Farc habían colocado el explosivo para que se accionara cuando los militares entraran.Un mes después el teniente sí sabía con exactitud qué hacer. El fue uno de los primeros en desembarcar de un helicóptero en San Vicente del Caguán, el 20 de febrero de 2002, horas después de que se rompieran los diálogos entre el gobierno de Andrés Pastrana y las Farc. "A mí me han preparado para pelear. Para eso soy muy bueno", dice.

    La esperanza frustrada

     

    Por eso ese día, aunque tenía la expectativa previa de incertidumbre que da el combate, no tenía dudas. La ocupación del casco urbano donde reinaron las Farc fue fácil. "Algunos nos saludaban, otros mostraban banderas, otros se escondían tras las ventanas", recuerda. Los colombianos vieron esas imágenes. El apareció en alguna escena cuando recibía victorioso al Presidente y a la cúpula militar en uno de los momentos más felices de su vida. "Imagínese, estábamos haciendo historia", cuenta.

    La guerra siguió con un Ejército más a la ofensiva mientras él volvía a sus tareas anónimas. Durante este último año combatió en Arauca, en Santander, en Putumayo, también en Antioquia y, por supuesto, Meta y Caquetá, en la antigua zona de distensión. Entre batalla y batalla viajaba a Medellín para verse con Claudia, con quien terminó por casarse.A ambos los une el buen humor, la juventud. "Con ese positivismo yo me volví igual", dice ella. "¿Que de dónde saqué tanta energía? Pues imagino que de estar siempre en la línea de fuego y de que pasaran los días y sentir que no me pasaba nada, nunca la guerrilla logró hacerme nada aparte de una que otra revolcadita", dice él. Se sentía invencible.

    Pues, entre otras cosas, fue él quien encontró la casa de 'Tirofijo' en un patrullaje en la antigua zona de distención. "Era una casa muy bien montada en plena selva, en un sector llamado La Sombra. Por fuera era bonita y dentro había muchos libros. Eso me emocionó porque a mí me gusta leer e imagínese encontrar dos o tres bultos de libros en el monte. Aunque tenía algunos títulos que me gustaron y que leímos mientras se hizo la relación del decomiso, otros ni los abrimos porque eran de tácticas de guerra leninista, de marxismo y comunismo".

    La única diferencia como pareja es que ella era gomosa del rock y de la emisora Radioactiva mientras él prefería el vallenato. A principios de este año, sin embargo, logró darle un giro a su gusto musical cuando la llevó a bailar y le dedicó una canción de Jorge Celedón: "Ay hombe olvidarla es imposible /Ay hombe esto para mí es terrible /Ay hombe sin su amor yo no soy nada /Ay hombe siento un vacío en el alma".

    En la mañana del 3 de marzo Rodríguez, al despertar, pensó en ese vallenato. Había dormido poco pues estaba en área de influencia de las Farc y el combate era inminente. Su unidad, además, enfrentaba dos dificultades rutinarias. La primera era calmar la sed porque los militares no cargan el agua porque el líquido pesa mucho y se sumaría a los 55 kilos que llevan. La otra era la de su ubicación. Eso se resuelve con un GPS (sistema de seguimiento satelital), un aparato similar a un celular que marca su localización.

    El teniente estaba con su radioperador Vallejo cuando encendió el GPS. Al hacerlo activó y explotó la mina que las Farc habían ocultado entre la maleza. Hasta ese instante el joven tenía un estado físico extraordinario. Fuerte y sano fue como lo evocó Claudia sin lograr imaginarlo antes de entrar al cuarto del Hospital Naval el 4 de marzo. Ella recuerda que al ingresar vio a la izquierda una cama en la que estaba un cuerpo con la cara cubierta por una gasa manchada de sangre. Se trataba de Vallejo, quien perdió la vista.

    Claudia creyó desplomarse cuando, al fondo, vio un cuerpo mutilado. "Doctor, ¿por qué le quitaron las piernas?", gritó. El médico le recordó que él estaba escuchando y ella sacó fuerzas. Se le acercó y le pasó sus dedos por la piel del hombro izquierdo, que era la única visible entre tubos de oxígeno, cables de monitoreo, líquidos intravenosos y gasa. De inmediato el monitor que señala los signos vitales se alteró.

    Ella se asustó y se echó para atrás. El médico le dijo: "Te lo dije. El te escucha. Está volviendo a la vida porque sabe que tú estas aquí". Los signos vitales empezaron a estabilizarse. Los médicos, que temían lo peor, seguían trabajando afanosamente. Las piernas no estaban, el brazo derecho tampoco, los oídos estaban destrozados, un ojo era irrecuperable y el otro seguía sangrando y de la mano izquierda sólo tres dedos estaban bien. Reconstruyeron un cuarto dedo con la parte de los restos del quinto, le recuperaron en parte la audición, le salvaron el ojo derecho y evitaron que las heridas se gangrenaran pues una infección amenazaba su cuerpo. Esto porque hay minas, como la que le tocó a él, envenenadas con materia fecal para que infecte más a la víctima.

    La voz que lo salvó

    El teniente Rodríguez recuerda que nunca volvió a sentir esa voz que le preguntaba si quería irse o quedarse, sino las voces de Claudia y de su mamá. Entonces mentalmente se hizo un autoexamen. "Empecé a hacer un recorrido por mi cuerpo. Sabía que no tenía las piernas, ni el brazo derecho, no sabía si veía, pero sí sabía que oía, entonces dije a vivir, a vivir por Claudia, por mi familia, por mis soldados".

    El jueves 6 de marzo despertó. "Princesa, voy a vivir por ti. No te preocupes por esto que apenas son unos raspones", le dijo a Claudia. Entonces llegaron a visitarlo sus superiores, el comandante del Ejército, general Carlos Alberto Ospina y el de las Fuerzas Militares, general Jorge Enrique Mora Rangel. "Mi general, yo quiero seguir siendo artillero", le pidió. Mora lo tranquilizó al decirle que podía seguir. Y eso hizo.

    Rodríguez fue quien encabezó el desfile del 20 de julio en Bogotá. Iba en su silla de ruedas empujado por su joven esposa. Hubo aplausos, lágrimas. Y vivas. Con su brazo llevaba la bandera de Colombia. Ahora él está en terapia y tiene el propósito de seguir adelante. Su meta es llegar a ser general de la República. Dice que nada lo detiene. Que no hay obstáculos en esta vida para lograr los sueños.

    Por ahora, por ejemplo, va a dejar hasta ahí la carrera de administración porque va a estudiar ciencias políticas. "Quiero entender más mi país", explica. Claudia entrará el próximo año a estudiar medicina. Se les ve enamorados. "Teníamos dos opciones, o amargarnos y morirnos o echar pa'lante", dice con el optimismo que él le prendió. "Jugamos todo el día, bromeamos, reímos, nos amamos", dice él y le habla del futuro y del sueño de que algún día el país viva en paz. "Ese país en paz yo me lo voy a caminar", dice optimista.

    Ella explica que es así porque le van a poner unas prótesis que le permitan el movimiento. "El me enseñó que el cuerpo es sólo el vehículo del alma. Y es a su alma a la que yo quiero", dice Claudia. El tomó esa frase de un libro leído hace muchos años. Todavía no puede leer aunque por orgullo tampoco permite que ella lo haga por él. "Eso me mal acostumbraría. Voy a hacer el esfuerzo para volver a leer por mí mismo", dice. Ella le da un beso y le promete con una sonrisa que apenas recupere bien su vista le va a comprar el libro de Gabriel García Márquez: Vivir para contarla.

    http://www.semana.com/nacion/articulo/no-se-nos-muera-teniente-no-se-nos-muera/420257-3

  • Dario López
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    “No se nos muera teniente, no se nos muera”

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    A los 27 años el teniente Elber Alfonso Rodríguez ya sabe lo que es morirse. Lo supo a las 12 del día del lunes 3 de marzo en Los Montes de María, al sur de Bolívar, cuando le explotó una mina quiebrapatas. "Es extraño porque no se siente dolor. Es como flotar en el vacío, sin sensaciones físicas ni emocionales, sólo una voz que en la distancia me preguntó: '¿Quiere irse?, ¿quiere quedarse?'. Entonces respondí: 'Quiero quedarme, quiero seguir aquí por Claudia, por mis soldados, por mi país'. Luego no sentí más, apenas un ruego".

    Varios de los 35 soldados que iban bajo su mando lo rodearon a él y a su radioperador, el soldado Héctor Vallejo. Ambos yacían con los uniformes hechos jirones. Las piernas y el brazo derecho del teniente habían sido pulverizados y el rostro de su radioperador estaba bañado en sangre.

    "No se nos muera teniente, no se nos muera", sollozaban sus compañeros. "Después de que le dije a la voz misteriosa que me quería quedar desperté y escuché en la distancia a mis soldados. Luego pensé en Claudia y caí inconsciente".

    A esa hora Claudia Meza Ramírez, 22 años, estaba distante, en Medellín, trabajando en un proyecto de microempresas para montar su fábrica de confecciones. Al atardecer, su suegra Soledad Moreno, 50 años, la llamó desde Bogotá. "Mija, ¿ya sabe la noticia? Es terrible", alcanzó a decir antes de desmayarse. Otro familiar tomó el teléfono y le dijo a Claudia que su esposo había sufrido un ataque de la guerrilla.

    Imaginar lo peor

    "Pensé lo peor, que me lo habían matado. Empecé a llamar a todo el mundo para que me dieran información, hasta que me pasaron al general Carlos Alberto Ospina". El comandante del Ejército le informó que el teniente había sido atacado pero le aclaró que estaba vivo y que a esa hora un helicóptero ya lo llevaba al Hospital Naval de Cartagena.

    Claudia no tuvo paciencia. Esa misma noche se subió a un bus y se marchó a la Costa Caribe. En el hospital la recibió un sicólogo de las Fuerzas Armadas, quien junto con un grupo de oficiales y médicos le contó las condiciones de él y le dijo: "Vas a entrar a verlo pero ten presente que él te escucha y todo lo que digas le va a llegar".

    Ella hizo un esfuerzo grande para imaginarlo de la peor manera posible pero fue incapaz. "Uno no puede imaginar a la persona que ama por partes, una la imagina en su totalidad", dice Claudia. Entonces lo evocó solemne y triste como el día que lo conoció, cinco años atrás, también a principios de marzo, en 1998. Fue en la sala de velación de la IV Brigada. Ella era una adolescente de 17 años y estaba como soldado voluntario.

    Allí reposaban varios féretros de los 65 militares de la masacre de El Billar, Caquetá, uno de los golpes más severos propinados por las Farc al Ejército. Aunque ese día el teniente y Claudia se conocieron,  apenas cruzaron unas palabras. Seis meses después él la llamó. Conversaron. El la invitó a cine. "A mí me gustó mucho por su buen humor y su optimismo", recuerda ella.

    Comparada con las relaciones de los jóvenes de su generación la de ellos era atípica. "Es muy distinta porque las parejas se llaman mucho, se preguntan dónde están, todas esas cosas. Nosotros no porque él, como todos los soldados de Colombia, está en guerra". Ese fue el oficio elegido por Rodríguez desde el 20 de enero de 1995, cuando entró a la Escuela Militar de Cadetes.

    Allí se graduó el 5 de diciembre de 1997 y cursó además cinco semestres de administración de empresas. A pesar de que hasta hace poco su vida era anónima él ha sido protagonista de la historia reciente, esa que los colombianos ven por la televisión. Por ejemplo, como miembro de la Fuerza de Despliegue Rápido (Fudra), él estaba en el segundo anillo que rodeó una vivienda el 29 de enero de 2002 en el sitio La Cumbre, municipio El Castillo (Meta) que a los militares les pareció sospechosa.

    Rodríguez iba hacia la casa cuando un superior lo llamó a ordenarle que reuniera a varios hombres para que cubrieran un cerro cercano en caso de que fuera una emboscada. Justo cuando había dado la vuelta la vivienda explotó, mató a 29 militares e hirió gravemente a otros seis. Fue un hecho que conmovió al país y que a él lo marcó. "No hay palabras para describir la escena. Hay silencio en el ambiente, pedazos de cuerpos, compañeros mutilados, y uno queda ahí como sembrado con su fusil y sin saber qué hacer, a quién disparar", recuerda.

    No había nadie en los alrededores porque las Farc habían colocado el explosivo para que se accionara cuando los militares entraran.Un mes después el teniente sí sabía con exactitud qué hacer. El fue uno de los primeros en desembarcar de un helicóptero en San Vicente del Caguán, el 20 de febrero de 2002, horas después de que se rompieran los diálogos entre el gobierno de Andrés Pastrana y las Farc. "A mí me han preparado para pelear. Para eso soy muy bueno", dice.

    La esperanza frustrada

     

    Por eso ese día, aunque tenía la expectativa previa de incertidumbre que da el combate, no tenía dudas. La ocupación del casco urbano donde reinaron las Farc fue fácil. "Algunos nos saludaban, otros mostraban banderas, otros se escondían tras las ventanas", recuerda. Los colombianos vieron esas imágenes. El apareció en alguna escena cuando recibía victorioso al Presidente y a la cúpula militar en uno de los momentos más felices de su vida. "Imagínese, estábamos haciendo historia", cuenta.

    La guerra siguió con un Ejército más a la ofensiva mientras él volvía a sus tareas anónimas. Durante este último año combatió en Arauca, en Santander, en Putumayo, también en Antioquia y, por supuesto, Meta y Caquetá, en la antigua zona de distensión. Entre batalla y batalla viajaba a Medellín para verse con Claudia, con quien terminó por casarse.A ambos los une el buen humor, la juventud. "Con ese positivismo yo me volví igual", dice ella. "¿Que de dónde saqué tanta energía? Pues imagino que de estar siempre en la línea de fuego y de que pasaran los días y sentir que no me pasaba nada, nunca la guerrilla logró hacerme nada aparte de una que otra revolcadita", dice él. Se sentía invencible.

    Pues, entre otras cosas, fue él quien encontró la casa de 'Tirofijo' en un patrullaje en la antigua zona de distención. "Era una casa muy bien montada en plena selva, en un sector llamado La Sombra. Por fuera era bonita y dentro había muchos libros. Eso me emocionó porque a mí me gusta leer e imagínese encontrar dos o tres bultos de libros en el monte. Aunque tenía algunos títulos que me gustaron y que leímos mientras se hizo la relación del decomiso, otros ni los abrimos porque eran de tácticas de guerra leninista, de marxismo y comunismo".

    La única diferencia como pareja es que ella era gomosa del rock y de la emisora Radioactiva mientras él prefería el vallenato. A principios de este año, sin embargo, logró darle un giro a su gusto musical cuando la llevó a bailar y le dedicó una canción de Jorge Celedón: "Ay hombe olvidarla es imposible /Ay hombe esto para mí es terrible /Ay hombe sin su amor yo no soy nada /Ay hombe siento un vacío en el alma".

    En la mañana del 3 de marzo Rodríguez, al despertar, pensó en ese vallenato. Había dormido poco pues estaba en área de influencia de las Farc y el combate era inminente. Su unidad, además, enfrentaba dos dificultades rutinarias. La primera era calmar la sed porque los militares no cargan el agua porque el líquido pesa mucho y se sumaría a los 55 kilos que llevan. La otra era la de su ubicación. Eso se resuelve con un GPS (sistema de seguimiento satelital), un aparato similar a un celular que marca su localización.

    El teniente estaba con su radioperador Vallejo cuando encendió el GPS. Al hacerlo activó y explotó la mina que las Farc habían ocultado entre la maleza. Hasta ese instante el joven tenía un estado físico extraordinario. Fuerte y sano fue como lo evocó Claudia sin lograr imaginarlo antes de entrar al cuarto del Hospital Naval el 4 de marzo. Ella recuerda que al ingresar vio a la izquierda una cama en la que estaba un cuerpo con la cara cubierta por una gasa manchada de sangre. Se trataba de Vallejo, quien perdió la vista.

    Claudia creyó desplomarse cuando, al fondo, vio un cuerpo mutilado. "Doctor, ¿por qué le quitaron las piernas?", gritó. El médico le recordó que él estaba escuchando y ella sacó fuerzas. Se le acercó y le pasó sus dedos por la piel del hombro izquierdo, que era la única visible entre tubos de oxígeno, cables de monitoreo, líquidos intravenosos y gasa. De inmediato el monitor que señala los signos vitales se alteró.

    Ella se asustó y se echó para atrás. El médico le dijo: "Te lo dije. El te escucha. Está volviendo a la vida porque sabe que tú estas aquí". Los signos vitales empezaron a estabilizarse. Los médicos, que temían lo peor, seguían trabajando afanosamente. Las piernas no estaban, el brazo derecho tampoco, los oídos estaban destrozados, un ojo era irrecuperable y el otro seguía sangrando y de la mano izquierda sólo tres dedos estaban bien. Reconstruyeron un cuarto dedo con la parte de los restos del quinto, le recuperaron en parte la audición, le salvaron el ojo derecho y evitaron que las heridas se gangrenaran pues una infección amenazaba su cuerpo. Esto porque hay minas, como la que le tocó a él, envenenadas con materia fecal para que infecte más a la víctima.

    La voz que lo salvó

    El teniente Rodríguez recuerda que nunca volvió a sentir esa voz que le preguntaba si quería irse o quedarse, sino las voces de Claudia y de su mamá. Entonces mentalmente se hizo un autoexamen. "Empecé a hacer un recorrido por mi cuerpo. Sabía que no tenía las piernas, ni el brazo derecho, no sabía si veía, pero sí sabía que oía, entonces dije a vivir, a vivir por Claudia, por mi familia, por mis soldados".

    El jueves 6 de marzo despertó. "Princesa, voy a vivir por ti. No te preocupes por esto que apenas son unos raspones", le dijo a Claudia. Entonces llegaron a visitarlo sus superiores, el comandante del Ejército, general Carlos Alberto Ospina y el de las Fuerzas Militares, general Jorge Enrique Mora Rangel. "Mi general, yo quiero seguir siendo artillero", le pidió. Mora lo tranquilizó al decirle que podía seguir. Y eso hizo.

    Rodríguez fue quien encabezó el desfile del 20 de julio en Bogotá. Iba en su silla de ruedas empujado por su joven esposa. Hubo aplausos, lágrimas. Y vivas. Con su brazo llevaba la bandera de Colombia. Ahora él está en terapia y tiene el propósito de seguir adelante. Su meta es llegar a ser general de la República. Dice que nada lo detiene. Que no hay obstáculos en esta vida para lograr los sueños.

    Por ahora, por ejemplo, va a dejar hasta ahí la carrera de administración porque va a estudiar ciencias políticas. "Quiero entender más mi país", explica. Claudia entrará el próximo año a estudiar medicina. Se les ve enamorados. "Teníamos dos opciones, o amargarnos y morirnos o echar pa'lante", dice con el optimismo que él le prendió. "Jugamos todo el día, bromeamos, reímos, nos amamos", dice él y le habla del futuro y del sueño de que algún día el país viva en paz. "Ese país en paz yo me lo voy a caminar", dice optimista.

    Ella explica que es así porque le van a poner unas prótesis que le permitan el movimiento. "El me enseñó que el cuerpo es sólo el vehículo del alma. Y es a su alma a la que yo quiero", dice Claudia. El tomó esa frase de un libro leído hace muchos años. Todavía no puede leer aunque por orgullo tampoco permite que ella lo haga por él. "Eso me mal acostumbraría. Voy a hacer el esfuerzo para volver a leer por mí mismo", dice. Ella le da un beso y le promete con una sonrisa que apenas recupere bien su vista le va a comprar el libro de Gabriel García Márquez: Vivir para contarla.

    http://www.semana.com/nacion/articulo/no-se-nos-muera-teniente-no-se-nos-muera/420257-3

  • Dario López
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    Héroes del @COL_EJERCITO en compañía de la actual Miss Mundo #Colombia Jessica García y personal de @FuerzaAereaCol

     

  • Dario López
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    Caja Honor, entregará los certificados de asignación de vivienda propia a las familias de los 10 militares de @COL_EJERCITO caídos en Cauca.

    Asimismo entregará 119 viviendas a igual número d militares que han sufrido disminución d su capacidad psicofísica o fallecieron en servicio

    La ceremonia de entrega de las soluciones de vivienda para los héroes de la patria, que se llevará a cabo en la ciudadela Verona –ubicada en la calle 62 No. 109 A - 120 de Medellín a las 10:00 a.m. –, será presidida por el presidente de la República, Juan Manuel Santos; el ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón; los altos mandos militares y de policía, y el director de Caja Honor, general (RA) Luis Felipe Paredes.

    Y en Robledo Antioquia.

    Caja Honor @CajaHonor 

     

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    Homenaje a los héroes de la Paz, en Chalan, Sucre



    Al son de gaitas, con baile, folclor y sobre todo con abrazos y gran calor humano, fueron recibidos en Chalán (Sucre) 18 héroes militares que contribuyeron a la paz de esta región.



    La gobernación de Sucre y la alcaldía de Chalán hicieron reconocimiento a los militares de la Armada Nacional y el Ejército Nacional heridos en combate en los Montes de María.



    Los homenajeados, con emoción y ansiosos por volver a estas tierras, aseguraron que lo que dieron por Colombia ha valido la pena y que las sonrisas y el amor que reciben hoy es la retribución a todo su esfuerzo.



    Homenaje a la Paz



    Los Montes de María, región en los departamentos de Sucre y Bolívar, hace décadas fue uno de los territorios donde predominaba el irrespeto a los derechos fundamentales del ciudadanos por parte de los enemigos de la paz; escenario de abusos de ‘narcoterroristas’, ‘autodefensas ilegales’ y narcotraficantes, además de delincuentes que hacían uso de la violencia, protegiendo el comercio de drogas y armas mediante el asesinato, la extorsión (con las mal llamadas "vacunas"), el secuestro, el robo de tierras, de ganado y de gasolina y cobrando impuestos ilegales a tenderos, comerciantes, vendedores y ganaderos.

     

    Toda la población de esta región  se convirtió en víctima de los grupos armados al margen de la ley. Masacres y Minas antipersona sembradas en las zonas rurales y urbanas dimensionaron un panorama donde la crueldad y el grado de daño infligido a las víctimas indefensas fueron escalofriantes.

     

    Estos grupos ilegales sembraron minas y explosivos con el fin de lograr el dominio de territorios estratégicos, doblegar a la población campesina u obligarla a desplazarse y mantener alejada a la tropa de Infantería de Marina y la Policía Nacional. Las víctimas no fueron solo los propios combatientes sino los civiles, los campesinos, niños, obreros, ganaderos, líderes...

     

    Pero por otra parte tenemos a unos héroes, llenos de virtudes y valor, comprometidos con la felicidad, la tranquilidad y la seguridad de los colombianos, buscando insaciablemente la paz del territorio. Unos hombres que de sol a sol patrullaban por las montañas, las praderas, los ríos y quebradas con el único fin de conseguir proteger a los montemarianos.

     

    Los miembros de la Fuerza Pública llegaron a una situación de vulnerabilidad ante las acciones terroristas. Diariamente las tropas eran hostigadas, combatían y caían en campos minados. Fueron 199 los miembros de la Fuerza Pública que dejaron su vida defendiendo la patria y 367 que quedaron heridos y aún cargan en sus cuerpos las marcas de la guerra.

     

    Hoy en los Montes de María se respira PAZ! Todos los montemarianos pueden disfrutar libremente de la riqueza de su suelo y sus campos y por eso rendiremos homenaje a esos héroes de la patria, hombres que pusieron su granito de arena desde 1985 con su vida y parte de su cuerpo y que hicieron posible la consolidación de la seguridad de la cual hoy gozan los habitantes de la región


     

















  • Dario López
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    El eje cafetero tendrá jornada de registro de víctimas para miembros de las Fuerzas Militares y de Policía

    En las instalaciones del Batallón de Artillería 8 "Batalla de San Mateo" en la ciudad de Pereira- Risaralda, los días 04 y 05 de junio de 2015 se llevará a cabo una jornada de inscripción para miembros de las Fuerzas Militares y de Policía y sus Familias víctimas con ocasión al conflicto armado. Esto con el fin de reconocer las afectaciones que han tenido por los grupos armados al margen de la ley y garantizar los derechos de verdad, justicia y reparación.



    Los interesados deben tener en cuenta que las víctimas son todas aquellas personas que a partir del 1 de enero de 1985 hayan sufrido delitos relacionados a infracciones del derecho Internacional Humanitario o de violaciones graves a las normas Internacionales de Derechos Humanos; tales como heridos en combate, muertos en combate, secuestrados, desaparecidos, desplazados y demás hechos que se relacionen o hayan tenido lugar en actos del servicio y ocurridas con ocasión al conflicto armado interno.



    La jornada de registro se iniciará a las 07:00h del día 04 de junio de 2015 y se extenderá hasta el día 05 de junio de 2015 a las 18:00h.



    Es fundamental que las víctimas se acerquen al Batallón San Mateo con la siguiente documentación:



    - Copia del informativo administrativo.

    - Copia de la junta médico laboral.

    - Copia de la epicrisis.

    - Si por el hecho fue instaurada denuncia penal copia de la misma.

    - Copia de la cédula de ciudadanía.

    - Copia de los documentos que demuestren el vínculo del núcleo familiar que se desea inscribir.

    - Recortes de prensa, imágenes, videos del hecho.



    Las víctimas podrán aclarar sus dudas e informarse más sobre la jornada a través del número celular 3115114107 del Señor Teniente CAMILO RIOS CHAVEZ Oficial de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario de la Octava Brigada.



    Fuente: Octava Brigada Ejército Nacional

    cgfm.mil.co/web/guest/-/el-eje-cafetero-tendra-jornada-de-registro-de-victimas-para-miembros-de-las-fuerzas-militares-y-de-policia?redirect=http://www.cgfm.mil.co/web/guest/inicio%3Fp_p_id%3D101_INSTANCE_HKM96QxBrOt7%26p_p_lifecycle%3D0%26p_p_state%3Dnormal%26p_p_mode%3Dview%26p_p_col_id%3Dcolumn-7%26p_p_col_count%3D1" target="_blank" rel="nofollow">http://www.cgfm.mil.co/web/guest/-/el-eje-cafetero-tendra-jornada-de-registro-de-victimas-para-miembros-de-las-fuerzas-militares-y-de-policia?redirect=http://www.cgfm.mil.co/web/guest/inicio?p_p_id=101_INSTANCE_HKM96QxBrOt7&p_p_lifecycle=0&p_p_state=normal&p_p_mode=view&p_p_col_id=column-7&p_p_col_count=1

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    Estos héroes buscan integrarse a la vida laboral

    Redacción. "Es difícil el cambio de vida después de recibir dos tiros de fusil en la columna que me dejaron una lesión irreversible en la médula espinal y estoy parapléjico". 

    Así lo expresa Evis Paternina, sargento viceprimero de la Infantería de Marina, víctima de una mina antipersona y presidente de la Asociación de Guerreros Heridos en Acción (Asoguehac). 

    Cuenta que trabajaba con la primera Brigada de la Infantería de Marina en operaciones de registro y control en los Montes de María y la unidad se encontraba específicamente en Palo Alto de San Onofre cuando él y otros compañeros fueron sorprendidos por un campo minado. Desde ese momento cambio su vida. 

    Paternina, como presidente de Asoguehac, relata que esta se creó para que las víctimas de minas antipersona sean integradas a trabajos dignos.

    Esto lo piden a entes publicos y privados para que los tomen en cuenta.  

    Asoguehac tiene 26 miembros que han pertenecido al Ejercito, Infantería de Marina y de la Policía Nacional. 

    Manifiesta que el Ministerio de Defensa les otorgó una pensión de invalidez, pero se necesita más, como becas para estudios superiores y reubicación laboral, entre otras.

    Otro testimonio

    Otro miembro de Asoguehac es el infante de Marina profesional Fabio Baldovino, que pertenecía al grupo especial Tornado al que una mina también le hizo perder las piernas. 

    "Perder mis extremidades inferiores me cambió la vida. Al principió creí que todo había acabado para mí, pero gracias a la  Armada Nacional, que me ha brindado su apoyo, me he adaptado a una nueva vida. Ahora soy ejemplo de superación y de que estar sin piernas no es impedimento para salir adelante", cuenta Baldovino. 

    Su familia ha sido de gran apoyo en su vida y con dedicación y esfuerzos después del accidente logró estudiar Derecho.

    Óscar Rojas infante de Marina profesional de la Armada de Corozal y miembro de Asoguehac, anota que pertenecía a la compañía Piraña contraguerrilla. En 2004, en operaciones de registro y control también en los Montes de María, cayó en un campo minado que le quitó las dos piernas.

    http://elmeridiano.com.co/estos-heroes-buscan-integrarse-a-la-vida-laboral/7814

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    Reconocimiento y apoyo.

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