COLOMBIA EN LA WWII

Señores Foristas, buenos días

Para compartir noticias de nuestros compatriotas envueltos por accion o por omision en la WWII

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  • Dario López
    Publicaciones: 7,153Subteniente 3665 Bogotá
    En 1942 submarinos alemanes hundieron la goleta colombiana Resolute
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    Imagen de la goleta Resolute publicada en EL TIEMPO, en 1942.

    El submarino cañoneó, la goleta, en aguas de Providencia. Colombia declaró la guerra al Eje.

    Cuando la goleta o motovelero de bandera colombiana Resolute zarpó de Cartagena, el 6 de junio de 1942, la Segunda Guerra Mundial atravesaba su momento más encarnizado.


    La situación de los Aliados era grave. Retrocedían en África ante el avance incontenible de las tropas del mariscal Rommel; Europa, con excepción de Inglaterra, yacía dominada por los ejércitos de Hitler y Mussolini; en Rusia, se temía que los defensores sucumbieran de un momento a otro al empuje terrible que las tropas hitlerianas lanzaban por tierra y por aire; los Estados Unidos hacía nada más seis meses que habían entrado en la contienda, a raíz del ataque japonés a Pearl Harbor, y libraban una batalla, que parecía perdida, para quitarle a la poderosa marina del Japón el dominio del Pacífico.

    El Eje se veía triunfante. En Suramérica, cerca de un centenar de submarinos alemanes infestaron el Caribe y atacaron sin miramiento cualquier nave con la que se encontraran, fuese de guerra o mercante.

    La Resolute era un navío impulsado por motor y vela, de escasas 52 toneladas, propiedad del cartagenero Simón Baena Calvo. Tenía como capitán a Joseph McLean. El viaje que emprendió aquel 6 de junio hacía parte de sus recorridos habituales entre Cartagena, Panamá, Providencia y San Andrés. Llevaba de tripulantes a Ignacio Baker, cocinero; Colbrock Archibold, marinero; Clifford Grant, ayudante de cocina; James Newball, marinero; Garmen García, contramaestre, y Manoah Hawkins, marinero.
    Como pasajeros abordaron Misael Santana, personero de San Andrés; Tomas Steele, su esposa Lucy Steele y su hijo de un año, Albert; y la señorita Doris Fox.


    El 14 de junio, el capitán McLean observó unos árboles en el horizonte, que la tripulación atribuyó al paisaje de los cayos de Quina o Serrana. McLean ordenó enrumbar hacia ellos, y a las doce meridiano, que los tuvieron cerca, observaron que se trataba de dos botes salvavidas, que traían a cinco oficiales y 26 marinos de nacionalidad inglesa, escapados del hundimiento, por submarinos alemanes, de tres barcos a doscientas millas de allí. Subieron a los náufragos a bordo de la Resolute y, de acuerdo con el oficial de mayor grado, los trasladaron a Colón, a donde llegaron el 15 en la mañana.

    El 17, dado que tenían vientos en contra y no era aconsejable continuar el viaje a Providencia, McLean resolvió fondear en la bahía de Panamá, y cargar allí mercancías y víveres para llevar a Providencia y San Andrés. El mismo 17, los submarinos alemanes anunciaron estrepitosamente que se encontraban cerca de las costas colombianas.

    El asalto al Flora

    A las ocho y cuarto de la noche del 17 de junio, la población de Riohacha fue estremecida por tremendos estruendos que no podían ser truenos, pues no había tormenta.

    Corrieron los riohacheros "presurosos a la orilla -relató el corresponsal de EL TIEMPO en Riohacha, Brugés Serrano-, donde estuvieron asistiendo al espectáculo impresionante del formidable cañoneo que debía estarse sucediendo a muy poca distancia".

    Dos submarinos alemanes habían atacado, por babor y estribor, a doce millas de la costa guajira, al vapor de bandera holandesa Flora, que navegaba con sus luces apagadas. La gente de Riohacha escuchó más de 60 cañonazos antes de que volviera el silencio. Los fogonazos le permitieron al capitán Guerrero, jefe de la fuerza militar acantonada en Riohacha, calcular la distancia a la que se dio el combate.

    Tan pronto cesaron los cañonazos, organizó un equipo de rescate por si había náufragos o sobrevivientes. Una primera misión de salvamento, formada por el propio capitán Guerrero y por los médicos Ramón Gómez, jefe del Centro de Higiene, y Forero Gómez, del Ejército, pudo rescatar a buena parte de los náufragos del vapor Flora, la embarcación holandesa hundida por los submarinos nazis.

    Entre los rescatados se hallaba el capitán del Flora, Ade Haam, quien relató el cobarde ataque, cuya única víctima había sido el tercer maquinista. Después de verificar a los sobrevivientes, el capitán Haam dijo que aún quedaban trece en el mar. El teniente Forero Gómez reanudó la búsqueda y a eso de la media noche volvió con los trece que faltaban, sanos y salvos.

    Vientos de metralla

    Mientras la Resolute aguardaba en Panamá los vientos favorables para reiniciar su viaje, los submarinos alemanes atacaron las costas de Canadá, el 20 de junio; el 21, minaron las costas de Virginia en los Estados Unidos, lo que ocasionó el hundimiento de cuatro barcos; el 21 de junio y el 22, torpedearon y hundieron el mercante argentino Río Tercero, a 120 millas de Nueva York. El día 22, llegaron los vientos favorables y la Resolute salió de Panamá rumbo a Providencia.

    Pero no le serían tan favorables. En los últimos tres meses, los submarinos alemanes habían hundido 14 embarcaciones en el Caribe. A las 9:30 de la mañana del 23 de junio, la Resolute se encontró casi a boca de jarro con un submarino alemán, a 35 millas de Providencia. El capitán McLean ordenó izar la bandera colombiana, que los alemanes saludaron con una rociada de metralla contra la tripulación y los pasajeros, quienes, desprevenidos, no esperaban un ataque.

    Seis de ellos buscaron amparo en el lado opuesto al submarino, asiéndose de la borda. Tomás Steele cargaba en los brazos a su hijito, con su esposa al lado. El submarino dio la vuelta y en cuanto tuvo a tiro a los que colgaban de la baranda del Resolute, los ametralló por la espalda. Cayeron muertos al mar el cocinero Baker, su ayudante Grant, el señor Steele, su esposa y su hijito, y el marinero Archibold.

    La señorita Doris Fox y el personero de San Andrés, Misael Santana, pudieron echar al agua un bote salvavidas, se arrojaron al mar y lograron subirse. Desde el submarino los ametrallaron e hirieron en los brazos a la señorita Fox y en la cara al señor Santana. Segundos después, el capitán McLean y el marinero Hawkins, heridos también, alcanzaron a nado el bote, mientras las balas de metralla les silbaban sobre las cabezas. Otros dos tripulantes, el contramaestre García, herido, que iba apoyado en su compañero, el marinero James Newball, único que resultó ileso, consiguieron llegar al bote. La pequeña embarcación recibió más de 30 perforaciones, pero el fondo estaba intacto y no hizo agua.

    El submarino disparó tres cañonazos contra la Resolute. La humilde goleta colombiana se hundió, hecha pedazos, en menos de tres minutos. Los del bote hubieran sufrido suerte igual de no aparecer de improviso un caza estadounidense, cuyos tripulantes ignoraban lo ocurrido con la Resolute, y que tuvo la virtud de espantar a los alemanes. El submarino se desentendió del bote náufrago y escapó con rumbo SO.

    Aunque algo más cerca de Providencia que de San Andrés, los seis sobrevivientes de la Resolute consideraron que el mar era menos peligroso si tomaban la ruta de San Andrés, a donde llegaron a las seis de la tarde del 23, y fueron atendidos y curadas sus heridas por las autoridades sanitarias. Don Misael Santana, personero de San Andrés, relató: "Cuando nuestros compañeros cayeron al agua, ametrallados por la espalda, los tripulantes del submarino estallaron en carcajadas".

    El presidente Eduardo Santos ordenó el congelamiento inmediato de los bienes de los súbditos del Eje residentes en Colombia. Un año después, el 26 de noviembre de 1943, otro submarino alemán repitió la hazaña de hundir una goleta colombiana, la Ruby, en aguas del Caribe. El gobierno del presidente Alfonso López ordenó el confinamiento de todos los súbditos alemanes en un campamento prisión en Fusagasugá, y la confiscación y expropiación de sus bienes "para resarcir a Colombia por los perjuicios de guerra", y declaró el estado de beligerancia con las potencias del Eje.

    Enrique Santos Molano
    Especial para EL TIEMPO

    http://www.eltiempo.com/mundo/europa/en-1942-submarinos-alemanes-hundieron-la-goleta-colombiana-resolute_12069701-4
  • KQRE
    Publicaciones: 2,601Soldado 10
    Pero desde la decada de los 30 ya habian una colonia de Alemanes en Colombia y por es la gran colaboracion de los Alemanes en la guerra con Peru y segun he visto en la television Americana Colombia en cierta forma era aliada de Alemania-presentan mapas desde Colombia saliendo posibles ataques al canal de Panama y a los Estados Unidos.
  • KQRE
    Publicaciones: 2,601Soldado 10
    Y tambien se fundo la sociedad Colombo-Alemana de Aviacion SCADTA la pionera en Colombia y L.A. En aviacion comercial. Se tuvo un campion de tiro en los juegos Bolivarianos o Panamericanos y el muelle mas grande de Colombia que por negligencia dejaron abandonar y consecuencia su actual destruccion.Primera emisora nacional y donde tambien primero se jugo el futbol como tambien la telefonia.Tanto la colonia Alemana e Italiana son numerosas y tienen sus grandes sedes o clubs en esa gran ciudad PROGRESO.
  • KQRE
    Publicaciones: 2,601Soldado 10
    voldemort escribió :
    Si...pero donde fue confinada en el 42??. Creo que fueron llevados a la sabana de Bogota.

    Explicate.....no entendi.Saludos.
  • TOLEDO
    Publicaciones: 5,046Sargento Mayor 4274 Colombia
    Que buenos datos, la verdad no tenia ni idea de eso, gracias por traer la información.
  • Dario López
    Publicaciones: 7,153Subteniente 3665 Bogotá

    CLAVE 1944 RC CALDAS HUNDE SUBMARINO NAZI

    Sobre la medianoche del miércoles 29 de marzo de 1944, el capitán de corbeta Aureliano Castro, comandante de la Base Naval de Cartagena, fue sacado de su cama por el oficial de guardia. Un mensaje urgente , enviado desde el destroyer Caldas , lo encabezaba esta frase: Acabamos de hundir un submarino . Firmaba el mensaje el capitán de corbeta, Federico Díaz Diago, payanés de 37 años, comandante del destructor que regresaba a su base en Cartagena, desde Colón, Panamá.

    Por: ARMANDO CAICEDO G.

    22 de octubre de 1991

    A las 3:30 de esa misma madrugada, nuestro flamante destructor atracó cuando la noticia ya se había regado como pólvora por toda la nación.

    El hundimiento del submarino nazi llenó de inocultable sentimiento patriótico a los colombianos. Y no era para menos. Desde 1942, el gobierno colombiano le había declarado la guerra a Alemania, Italia y al Japón, motivado por las cobardes acciones ofensivas de los buques alemanes, que ese año habían hundido en aguas del Caribe a tres inermes goletas colombianas propulsadas a vela. Eran ellas, la Resolute , la Coamar y la pequeña Ruby , tripuladas por avezados marinos sanandresanos.

    Ahora, el destroyer Caldas les daba a libar a los colombianos el dulce trago de la venganza.

    La jubilosa noticia fue comunicada por el Teniente Coronel Hernando Mora Angueyra, director general de la Marina, al entonces Ministro de Guerra, General Domingo Espinel. El Ministro declaró: Estamos comenzando a cobrar la deuda que las armas nazis habían contraído con Colombia, al hundirle en forma artera y criminal varias goletas .

    En las primeras horas de la mañana del jueves, el Coronel Lema, director general de la Aviación, ordenó despegar a los aviones que patrullaban el Caribe con el humano propósito de recorrer los sitios próximos al lugar de la batalla naval en busca de sobrevivientes. En la tarde regresaron los aviones reportando resultados negativos.

    EL TIEMPO, en nota de primera página, dijo: Gentes necias y de espíritu francamente totalitario se han dado a propalar ahora la noticia de que el submarino hundido el miércoles en la noche por el destroyer ARC Caldas , de nuestra Armada, pertenecía a los Estados Unidos. Esta afirmación indica únicamente un desconocimiento total de los elementales procedimientos de guerra .

    El combate se presentó a las 8:25 de la noche. El destroyer colombiano navegaba en segundo grado de alistamiento, prevención obvia ante el audaz hostigamiento que los submarinos alemanes realizaban a los buques aliados que navegaban cerca al Canal de Panamá. De pronto, el vigía gritó: Periscopio a babor! .

    El submarino navegaba sobre la superficie. Sus asombrados tripulantes se toparon sorpresivamente con el destructor colombiano, por lo que no alcanzaron a maniobrar el cañón emplazado sobre la cubierta. Agilmente optaron por escurrirse al interior del submarino, cerrar las escotillas y sumergirse presurosos.

    La acción transcurrió en tres minutos. Mientras la nave se sumergía, el Caldas le hizo dos descargas con sus baterías de 105 mm, que ocasionaron el total destrozo del submarino enemigo , según dice el informe. A continuación se arrojaron cargas de profundidad hasta cuando una mancha de aceite apareció en la superficie del mar, como señal evidente e incontrovertible de que el submarino había sido hundido .

    Cuarenta y dos años más tarde, en 1986, este cronista adelantó para EL TIEMPO una serie de investigaciones sobre aquellos sucesos de la historia reciente, cuyos desarrollos no estuvieran suficientemente claros para la opinión nacional. En esa serie denominada La máquina de EL TIEMPO se logró aclarar este suceso.

    El submarino era realmente alemán. Se trataba del U-154, comandado por el teniente de fragata Kush.

    Pero el submarino no fue hundido. En el cuartel general de la Kriegsmarine , ubicado en Lorient, quedó registrado un mensaje del teniente Kush: El destructor de bandera colombiana Caldas nos atacó en la noche del 29 al 30 de marzo. Sumergidos estuvimos toda la noche bajo ataque .

    Los audaces submarinistas alemanes, que infestaban las aguas del Caribe, conocían el manido truco. Bajo fuego se debe soltar aceite y basura por entre los tubos torpederos, para dar la impresión de victoria al enemigo y calmar su apetito .

    Y esa fue la sensación que les valió a los tripulantes del Caldas muchas felicitaciones y al resto de los colombianos un agradable sabor de desagravio.

    Ciento veintitrés días más tarde, dos destroyers estadounidenses, el Frost y el Inch , entraron a matar . La víctima era esta vez el U-154, submarino al que el Caldas le colocó las banderillas.

  • F15
    Publicaciones: 2,016Técnico de Cuarto Grado 1696

    Quien sabe que le pico a los alemanes, es bien sabido que en Colombia y en general en el barrio tenían simpatía con los germanos(mas que todo Colombia, Chile y Argentina), ojo, no con el nazismo, pero con los alemanes estábamos de amiguis.

    y

  • SUPERTELEMACO
    Publicaciones: 1,591Cabo 2850 colombia

    En pocas palabras:

     

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